LOS PASIEGOS:

COLONIZACION DEL ENTORNO

Y CONQUISTA DE UNA DIGNIDAD

 

Arnaldo Leal. Maître de Conférences Universidad de Toulouse

Edita: Asociación de Estudios Pasiegos

Imprime y compone: A Z Gráficas. Santander

ISBN: 84-404-9936-1

Depósito Legal: SA - 266 - 1991

Edición agotada

 

Conferencia leída en el acto inaugural de la Exposición "Recuperación, Ordenación y Explotación racional de las zonas de Montaña: los Valles altos del Pas y del Miera", el 23 de Marzo de 1991 en el Museo de las Tres Villas Pasiegas. Vega de Pas.

Presentación de Benito Madariaga de la Campa
Preámbulo
El entorno en los documentos y las fuentes históricas
La colonización del entono
Los Seles
La vivienda
La conquista de una dignidad

 

 

Presentación

Cuando el día 23 del pasado mes de marzo escuchaba al profesor Arnaldo Leal su conferencia en el Museo de las Tres Villas Pasiegas, en la inauguración de la exposición Recuperación, Ordenación y Explotación Racional de las Zonas de Montaña: Los Valles Altos del Pas y Miera, no pude por menos de recordar su primer viaje a Cantabria cuando preparaba la tesis que en Francia llaman del tercer ciclo y, con este motivo, visitó esta sugestiva comarca a la que pertenecen las citadas villas. Pronto su nombre figuró entre los pocos autores especializados en temas pasiegos, ya que tanto los valores etnolingüísticos como la historia y vida de sus habitantes le cautivaron hasta el punto de convertirle en un asiduo visitante, a modo de peregrino enamorado de la región. Enseguida se hizo Leal popular, sobre todo en Vega de Pas, donde se ganó la simpatía y amistad de sus habitantes. Los pasiegos se sintieron atraídos por la risa franca y abierta de aquel francés, en realidad hispanofrancés, que tomaba notas sobre giros y palabras y se enfrascaba en el estudio de los legajos y la documentación referentes a la historia de sus villas.

Con ser la población pasiega una de las que más curiosidad suscita en España, no podemos decir que sean muy abundantes los estudios que le han dedicado en los últimos años, con la excepción de Adriano García Lomas, Ralph J. Penny, Susana Tax, Francisco Díez Manrique, y Juan Ibáñez Martínez-Conde. Arnaldo Leal, actualmente Maître de Conférences en la Universidad de Toulouse Le Mirail, ha preferido estudiar, como decimos, el lenguaje, la etnografía y la historia. Su trabajo, por ejemplo, De aldea a villa: historia chica de las villas pasiegas (1980) constituye una importante aportación a la bibliografía pasiega, sobre la que tiene publicados seis trabajos más en revistas españolas y francesas.

Es de justicia recordar la contribución que tuvieron, en la citada exposición, el Ayuntamiento de Vega de Pas, los Servicios Técnicos y de Formación de Extensión Agraria, el Departamento de Ciencias de la Tierra, Terrenos y Materiales (División Ciencias de la Tierra), dependiente de nuestra Universidad y la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria, que asumió su financiación. A su vez, la Asociación de Estudios Pasiegos, autora y creadora de la exposición, se encargó de los aspectos de organización, invitando al Profesor Arnaldo Leal como conferenciante por considerar que era la persona idónea para el desarrollo de un tema acorde con la exposición. Las autoridades asistentes al acto: el Alcalde de Vega de Pas, el Consejero de Cultura de la Diputación Regional, el Presidente de Caja Cantabria, acompañado de otros directivos, y el Presidente de la Asociación de Estudios Pasiegos inauguraron la exposición. El interés del tema tratado en la conferencia hizo que numerosas personas se interesaran por su publicación, lo que dió lugar a la presente monografía sufragada por Caja Cantabria.

En ella estudia Leal el cambio del entorno en esta montaraz comarca gracias al esfuerzo de la población pasiega, que supo vencer las dificultades de la orografía y de un clima riguroso. Con la deforestación ganó espacio la pradería y se mutaron las estructuras agroganaderas, al pasar de la vida pastoril a la de explotación intensiva del ganado vacuno. Parejo con este cambio tiene lugar el incremento de cabañas y la utilización de la madera para la construcción de las casas que, como dice Leal, se corresponde con la conquista de nuevos seles y con un carácter estacional de la residencia. A medida que el arbolado escasea o se aleja, al localizarse en determinadas zonas, el pasiego edifica en piedra sus típicas casas y cabañas. Pero la madera le seguirá siendo imprescindible para la manufactura de sus aperos de labranza y de trabajo o para ciertas partes de la estructura de la vivienda.

Tiene particular interés en este estudio, el análisis lingüístico que hace de la voz sel, empleada desde antiguo en la documentación y en la literatura de Cantabria y que aparece en los libros de Pereda, Amós de Escalante, Angel de los Ríos y Manuel Llano. Se entiende con este vocablo el lugar en donde se recoge el ganado en los prados bajos o de los puertos altos. En el verano los animales aprovechan los pastos de altura y se dirigen al mediodía a lugares aún más altos. Allí permanecen en parajes frescos, que les evitan los insectos y les alivian del calor. Los pastores llaman a esta propensión del ganado a elegir los lugares altos y aireados midiar y, por el contrario, denominan acurriar al acto de retirarse a la caída de la tarde. Por la noche se reúne en los seles con sus crías, como ocurre con las reses tudancas. En ellos la manada, cuando la explotación era extensiva, podía defenderse mejor de las fieras. Como dice Leal, la voz pasó de designar un prado a denominar después, incluso, barrios, adquiriendo el carácter de topónimo.

Cuando se concluye la lectura de este interesante trabajo, se percata el lector de la auténtica conquista del territorio realizada por la población pasiega en competencia con un medio hostil y aislado, lo que obligó a sus moradores a un cambio del entorno para poder adaptarse y a estrechar los lazos de solidaridad y convivencia tan arraigados entre los habitantes de las villas pasiegas, aunque con pleitos históricos con pueblos vecinos para defender sus derechos.

Benito Madariaga

Cronista Oficial de Santander

 

 

COLONIZACIÓN DE UN ENTORNO Y CONQUISTA DE UNA DIGNIDAD

A modo de preámbulo

 

El marco natural de las villas pasiegas, con sus variables, es el resultado de una labor humana secular que ha dejado su impronta en el paisaje. Todos estos barrios y cabañas, con sus seles y praderas, con sus suertes, con sus lindones, sus lenes, sus brenas, sus rozaúcas, tan privativos, no se hicieron en un día y este paisaje, que distingue a las zonas pasiegas incluso dentro de la misma Cantabria, es fruto del tiempo y de los hombres. Lo que contemplamos hoy día nos parece más apacible de lo que hubiéramos imaginado, de vivir en tiempos más remotos: los caminos que facilitan las relaciones de comunidad y la mano del hombre por doquier, nos alejan cada vez más de aquellas "montañas bravas" que mencionan los privilegios.

Sin embargo, el marco geográfico básico sigue más o menos igual. Los numerosos ramales de la Cordillera, "Somo de Pas", asumen una topografía inquieta que, con los ciclos climáticos, ha sido fuente de desasosiego y alegrías para los antepasados.

 

¿Cómo aparece el entorno en los instrumentos y fuentes históricas?

"Montañas bravas y desiertas", reza el Privilegio de Enrique el Doliente, dando a entender con: "a quien yo puedo hacer merced de ellas", que por ello se podían dar a los Monteros de la Guarda. La denominación de "montañas bravas" es compleja pues sirve también como montes, cordillera, pero sobre todo bosque. En aquel entonces, "una espesa montaña" significaba un monte espeso (denominación que sigue usándose en América Latina). Desde un principio, se nos aparecen los Montes de Pas como una zona montañosa y muy poblada de arbolado, pero siempre con la idea de braveza. Esta braveza del marco aparece también en varios documentos más tardíos, por ejemplo, en el Privilegio de Villazgo (Museo de las Villas Pasiegas) que nos relata las dificultades originadas por la aspereza montañesa. Así, en el folio 5, recto "Porque los dichos Montes distan por partes 3 leguas del Val de Carriedo y toda ella es tierra montuosa y fragosa, de muy grandes asperezas, malos caminos y hay por medio diferentes ríos y arroyos con que estos riesgos e incomodidades, muchas personas dejan de intentar y pedir justicia". Asímismo, en el folio 62 aparece la divisoria entre el Valle de Carriedo y municipio actual de Selaya/San Roque "el dicho camino es montuoso, quebrado, arriesgado por las muchas sierras y puertos que hay y que estarán cerrados de nieve según es público". En cuanto a las cumbres más altas, el mismo documento encierra varias descripciones de cuando se hicieron los apeos: "por lo alto de la Len de Balbuena, que es sitio de castros, despeñaderos, muy profundos, intratables, y ni a pie ni a caballo no se puede andar por lo agrio de sus cumbres" (folio 362/363) o bien "La Peña del Cuervo (o / penyelkwirbu/) que por ser tierra fragosa y de mucho peligro de despeñaderos, no ha subido hoy a dichos sitios" (F. 365). "De mal camino por ser somos y puertos de nieve, cumbres, despeñaderos y tierra quebrada" (366) "Se reconocieron ser cumbres y montañas muy ásperas y de gran altura y eminencia y al parecer incapaces de poderse subir a ellas a pie ni a caballo".

La montaña se nos aparece en estas páginas, descomunal e inhóspita, y origina con su inestabilidad, unas condiciones peculiares de inseguridad y trabajo. Incluso los forasteros puntualizan la dureza de las condiciones del marco geológico. A finales del Siglo XVIII, Gaspar Melchor de Jovellanos recorre muchas comarcas de Cantabria y Norte de Burgos, visita el resbaladero de San Roque, de donde bajan los troncos para la fundición de cañones de La Cavada, y sube al Puerto de Lunada. He aquí lo que reseña en sus Diarios: "Emprendimos a caballo la subida, no es ponderable su aspereza, altura y fragosidad; a pie: perdimos el aliento"(1). Sin embargo, Jovellanos era asturiano y sabría lo que eran montañas. Pasar por los puertos resultaba más peligroso que hoy día y por ello, Felipe II dió una pragmática para que se señalasen los caminos a los viajeros en invierno y evitar muertes(2). De ahí las Estacas de Trueba y también como solía decirse antiguamente Las Estacas de Lunada, unas estacas que nos menciona el Privilegio de Villazgo (368)."En el dicho Somo y Puerto (Trueba) a trechos se reconocieron diferentes maderos hincados en la tierra, blanquecinos, al parecer muy viejos (estamos en 1689) que dijeron ser señales del camino del dicho puerto para que los pasajeros y naturales en el tiempo de nieves y ventisqueros no se pierdan". Precisamente, la subida a dicho puerto, la había emprendido en 1634 Don Pedro Vega de la Peña. Con los apeadores, sube al puerto de Las Estacas de Trueba. "Por entre montes y cuestas el río Yera arriba subiendo por un camino muy áspero y fragoso, de peñascos, hasta llegar a una bajada muy agria de poca distancia por donde se llegó a una puente de madera y por ella se pasó el dicho río de Yera, que las partes dijeron nombrarse La Puente del Cabrero y haberse caminado hasta allí (desde La Vega) una gran legua y desde el sitio de dicha puente se comenzó a subir una gran cuesta que las partes dijeron nombrarse El Cabrero y por ella subirse a lo alto de Trueba y ser camino de la villa de Espinosa de los Monteros más áspero y fragoso, con muchos peñascos a modo de escalones con grandes vueltas y tornos que se toman a un lado y a otro para se poder subir, por ser muy derecho y áspero la cuesta y por el uno y el otro lado de dicho camino hay montes, peñas y sierras, todo ello muy áspero y fragoso". La misma fragosidad y las mismas dificultades se nos aparecen en un pleito conservado en el Archivo Histórico Nacional sobre derechos parroquiales del Monasterio de Oña en San Pedro del Romeral y del que hablaremos más adelante. Se dice en él lo siguiente: "La dicha feligresía de Troja distaba de la Parroquia de San Pedro del Romeral una legua larga de arroyos, ásperos y fragosos caminos, en donde continuamente en los inviernos era tal la cantidad de nieve que caía que los mozos más robustos no podían pasar a la iglesia a oir misa". Y más lejos "por haber a la sazón, más de siete cuartas de nieve" (esto es metro y medio,aproximadamente).

Como vemos, el entorno no era de los más favorables y de un terreno más adaptado para cabras y ovejas, los ganaderos pasiegos hicieron, con el transcurso de los siglos, la transformación necesaria para que se desarrollara la ganadería de vacuno. Así la relación de monte a bosque y de erial a pastos se invierte poco a poco a favor de las praderas. Los pasiegos desbrozan, "rozan", las montañas bravas del privilegio para construir sus chozas y cabañas y conquistar más terreno para pastos nuevos, transformando el paisaje. Vamos a tratar unos aspectos de esta transformación. El primero permanece vigente en la toponimia de la zona.

 

 

II. La colonización del entorno

    1. Los seles

    2. Practicamente, la gran mayoría de los topónimos de este municipio, incluso algunos de los que no se sospecharía a primera vista, encubren la voz "sel". Siendo una realidad tan esencial de la comarca, no puedo menos de concederle la importancia que merece.

      El Diccionario de uso del Español (María Moliner) proporciona esta definición escueta: "prado donde sestea el ganado" (Santander). Ralph Penny señala su presencia en Tudanca, junto con el verbo "aselarse" cuyo sentido se deduce claramente si se tiene en cuenta la definición que nos da este Profesor: "Sel, la majada de los puertos", in Estudio estructural del habla de Tudanca. Tubiguen, 1978, pp. 170. En sus dos obras más conocidas: El lenguaje popular de la Cantabria Montañesa (Santander 1966) y anteriormente, Los pasiegos (Santander, 1960), Adriano García Lomas a quien desde luego, todos los estudiosos de comarca pasiega debemos algo, dedica un capítulo a este topónimo. Pero sabemos que la forma está documentada en 1011; en el documento por el que Don Sancho de Castilla y su esposa Urraca ceden al Monasterio de Oña todas sus posesiones en Espinosa, concediéndole derechos de pastoreo (Archivo Histórico Nacional. Sección Clero. Oña. Carpeta 269. Número 10. Copia de finales del Siglo XIII), se dice: "Omnes qui de domino Onia fuerint, potestatem habeant in silvis, in vallibus, in fontibus, in aquis, in erbis pascere, in seelis (3) requiesquere". En cuanto a los límites generales de la extensión de dicho topónimo, conviene ser prudente. Se ha registrado su inesperada aparición en Segovia (Corominas D.E.C.L.C.) pero en mi opinión, puede tratarse de un "transporte". Conviene recordar que en el Cartulario de Santo Toribio de Liébana publicado por Sánchez Belda, no he encontrado ninguna forma "Sel", con abarcar dicho trabajo documentos que van desde el siglo XIII hasta el primer cuarto del XVII. Aunque sí encontramos la voz en las ordenanzas de Mogrovejo (Liébana) de 1739 publicadas en Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore. Vol. VI (Santander 1974) según Archivo Histórico Provincial de Santander, por M. de Arce Vivanco, donde parece ser que la voz es más tardía que en la zona espinosiega/pasiega. Por lo común, se da este topónimo fundamentalmente en entorno pastoril y montañés, y concretamente en ciertas partes de los Montes Cantábricos y sus estribaciones. Resultaría inútil pretender buscarlo en Frías por ejemplo. Esta forma está vinculada con un sistema de pastoreo. En cuanto aumenta el arbolado en los mapas, desaparece el topónimo. Está relacionado con las rozas. La mayoría de las veces se trata de un prado que puede estar alejado del domicilio fijo de un ganadero, pero de un prado que encierra una unidad de habitación y de estabulación. Corresponde a un habitat muy disperso. Ejemplo, el alto Valle de Toranzo (San Miguel de Luena, Resconorio) no encierra menos de 6 formas Sel (en el mapa 1/50.000 del I.G.N.) Mientras en el mismo mapa, el valle bajo (habitat más agrupado) no encierra dicho topónimo. La zona donde se da más y donde está más documentado de antiguo es Cantabria, especialmente en el Sur, Norte de Burgos y Vizcaya.

      Examinemos dos de las hipótesis lingüísticas acerca de este topónimo: las de L. Spitzer y de Corominas (DCELC). Según Corominas, Sel procede de una forma hipotética *Sele que aparece entrar en la composición del Vascuence Saroi, Sarobe: sel, majada, siendo esas voces composiciones en las que entra el elemento -oi, u -obe =lecho. La voz sería de origen prerromano. Corominas cita un documento vasco del Siglo XIII o de las primeras décadas del XIV: "dende do se taja el arroyo de Azardaya, y dende va al cerro fasta el Sel de Eguiluz". Podemos añadir otra documentación(4) "Item ordenamos que si el abad metiere los bienes de la abadía queriendo vender, o empeñar, como caseríos o montes o seles", y también: "dueños y patrones e abad monasteriales que somos de los sus derechos o morturos e tierras e montes e seles etc." La base Sel podría ser entonces una voz ibérica. Spitzer opina que Sel procede del latín Sedile, pero Corominas puntualiza que de ser así, en dicho caso, se hubiera producido *seile y luego Sil (o sei) objeción que parece carecer de fundamento puesto que nuestra documentación encierra las formas Siel y sil. Asimismo, es de notar que la forma sel invocada por Corominas (In Fuero de Miranda, 1099) no ha sido establecida con certeza, puesto que ciertas ediciones traen rades en lugar de seles. Es el caso, entre otras, de la edición de Francisco Cantera (5). Rad es un riojanismo que encontramos hasta el Norte de Burgos pues designa unos eriales a pastos encima de Ornilla la Torre. El hecho de encerrar el mismo texto en distintas versiones, bien Sel bien Rad, indica por parte de los copistas y notarios una apreciación del destinatario del mensaje que podía dirigirse bien a personas del área riojana, bien a personas del área burgalesa. La documentación que hemos aducido al principio (1011) anterior a la de Corominas, supone una forma anterior a sel en la que entrase una consonante del tipo d. En este supuesto, la reducción de ee>e hubiera podido verificarse en el siglo XIII _si seguimos a Ramón Menéndez Pidal (6)_ aunque es cierto que los escribanos y administrativos escriben "la fee" en pleno siglo XVIII (si bien es verdad que hay gran desajuste cronológico entre la forma escrita y oral, siendo ésta menos conservadora que aquélla). En mi opinión, la mayor objeción contra la filiación SEL < sedile y luego contra la hipótesis de Spitzberg, es que en el documento de Oña la forma hubiera sido, de admitirse dicha filiación, "in sedilibus". La forma "Seles" del Fuero de Miranda de Ebro, al depender de intra es, casi seguro, un acusativo. Si procediese de sedile, hubiera dado: sediles y no seles. Por otra parte, la inestabilidad de la vocal de sel también podría deberse a una epéntesis de la yod en las regiones donde ha estado vigente y donde se puede oir en la actualidad. Penny proporciona el ejemplo: ridere > reir > riyir > rir. Asimismo *Sele pudo dar > *sieyel > sil.

      También tenemos ejemplos en la zona pasiega de esta i añadida: aro > ario etc._ Finalmente Menéndez Pidal hace observar que la e ibérica se abría y podía diptongar (se trata de la e ibérica romanizada), con la cual podríamos adoptar como punto de partida un celtismo del tipo sele > siel > seel > sel y si el verbo aselarse (recogerse el ganado) tuviera como afirma Corominas, como origen una misma raíz indoeuropea que una celta Selo > sedlon o se (de) lis, explicaría el hecho de leer Selis en un documento (2 declinación) y seles que sigue a intra (tercera declinación). En sincronía, se da muchas veces la determinación ante sel . Sin embargo, esta motivación era corriente en el siglo XVIII. Prueba de ello tenemos en las numerosas concordancias gramaticales con el adjetivo. Ejemplo: Sel viejo.

      El examen de las fuentes documentales de los siglos XVII y XVIII nos indica que existían cultivos en lugares denominados Sel". Así Sel de Arriba en 1753 (Municipio de Vega de Pas), produce por lo menos una fanega de maíz. Sel de la Canal (mismo municipio) varias fanegas. Lo propio ocurre con Sel de Gonzalo, Sel de Medio, Sel del Hoyo y Sel de Palacio. Ello demuestra que en aquel entonces, Sel no designaba sólo un prado, como en su origen, sino que lógicamente, los lugares nombrados Sel que incluían cultivos eran los más antiguos de los seles bajos. Se notará que el elemento "altura" no importa necesariamente en la apelación Sel: Sel de la Canal está a una altura comprendida entre 400 y 500 metros, mientras Sel de la Peña está a más de 1.400 metros. El rasgo semántico ha sido el de "sitio o prado donde se reunían los ganados" y posteriormente, este topónimo pudo conmutar con prado, incluso con barrio.

      Como dejamos dicho, muchos de los topónimos actuales del Mapa de los Señores Arredondo y Carral (1/25.000 Diputación Provincial) son de hecho elisiones de formas anteriores en las que entraba el elemento sel y a través de las cuales se evidenciaba el papel de los seles en la colonización del entorno. Podemos citar La Acebosa, Gonzalo (se decía en 1854, Sel de Gonzalo),La garma sale en boca de nuestros informadores:Sel de la Garma. Asimismo El Hoyo, Palacio, La Torre, son elisiones. El más conocido es La Vega (actual Vega de Pas) que se decía antiguamente Sel de la Vega, antes de decirse Santa María de la Vega. Esta tendencia a la elisión se acusa sobre todo en caso de venir unida la voz Sel con un determinante. En cambio Selviejo, Sel Pedrizo se conservan, así como fuera de la zona Sel Encinero, lo que no deja de ser normal. En efecto, Sel Viejo se opone lógicamente a "nuevo", de ahí la necesidad de mantenerlo; mientras que en el caso de Sel del Hoyo, la última voz del grupo de palabras trae información distintiva y suficiente por sí sola. O sea:

      Sel Viejo/vs/Sel Nuevo pero: viejo/vs/nuevo resultaría incoherente por falta de determinación.

      En cambio Sel del Hoyo se diferencia de Sel de la Torre y otros, por lo cual y, quitándoles a ambos el elemento Sel, resulta coherente la oposición El Hoyo/Vs/La Torre. Esta evolución sigue un concepto lógico: puede un sel ser más o menos viejo pero no puede ser más o menos Torre, o Palacio, u Hoyo. Dicho de otra forma Sel Viejo y Sel Nuevo (forzosamente implicado) forman lexias complejas integradas o sea grupos de palabras memorizadas, mentalizadas, mientras Sel del Hoyo, Sel de la Torre, Sel de la Garma, pueden resurgir en boca de los locutores aunque seguro, se prefiere la simplificación: "El Hoyo, La Torre, La Garma por economía lingüística y ley del menor esfuerzo.

      Por ello, como dijimos, la voz Sel está latente en topónimos de los que aparentemente está muy alejada en su forma actual. Como ejemplo examinaremos el caso del topónimo Uberde, que consta también en el mapa de Arturo Arredondo y Santiago Carral (en cuya primera versión también colaboró, si no me equivoco la Señora Tax). García Lomas, cuyos análisis toponímicos sobre el particular resultan deficientes, veía en Uberde un resultado de urere (latín: quemar) (7). Pues bien, esta forma urerde sólo consta en las cédulas de 1957. Está ausente de todos los documentos de 1865 (amillaramientos) y de los catastros de 1753 (Libros Mayores de lo Raíz). En un registro de 1854-56, consta, como en el Mapa Arredondo y Carral, Uberde y el registro de "Ausentes de Yera" de 1854 proporciona Sel Verde, mientras el catastro de 1753 señala "El Sel Verde". Ahora bien, según el esquema anterior, si Sel no se ha conservado en la expresión Sel Verde, ello se debe a que el elemento Verde, opuesto a otros topónimos, era coherente. Pues bien, para cualquier persona que haya viajado por la Cantabria alta incluso por la vertiente burgalesa del Castro Valnera, el verde está por todas partes, hasta tal punto que suele designar al heno, lo que impide toda diferenciación por el color. Por ello, Sel Verde parece ser una remotivación o una deformación por elisión de lo que en su origen era Sel de Verde. La clave nos viene de la ejecutoria de 1765 donde se examinan unos padrones de Espinosa de los Monteros. El de 1613 proporciona Juan Verde, antropónimo repetido en el de 1624, con lo que parece interesante la indicación del barrio pasiego de Yera que es donde se encuentra el actual Uberde. Luego la explicación sería la siguiente: Uberde < lo de Verde, pareciendo bastante lógica y es susceptible de justificar la oposición Verde/vs/no Verde. La elisión de la cópula de, no plantea problema insoslayable aunque no se da con frecuencia en aquellos casos en que se alude un apellido. Señalemos sin embargo en San Pedro, en nuestras encuestas de 1978: Lo Jore por La finca de los Jore. Así, en la misma localidad, el catastro de 1918 propone Lo Mazón por Lo de Mazón, seguramente después de un paso por Lo e Mazón. Se notará que en el caso de Lo Jore por La Finca de los Jore, la elisión viene acompañada de un cambio de categoría de Jore que viene a cobrar un estatuto casi adjetival (algo así como un adjetivo sustantivado) que contiene el concepto "Finca" y "Jore". La propiedad se define por el poseedor y sigue siendo el caso en los catastros modernos donde se termina diciendo "Gutiérrez" por "Tierras de Gutiérrez" ya que las tierras vienen representadas en los mapas. Pero cuando el catastro no tiene mapa como es el caso del referido de 1918, Lo Mazón, y luego Lo Jore, implican una simbolización muy fuerte, que fue la que intervino en la formación de Uberde. Así fue como Uberde < Lo verde < Lo e Verde < Lo de verde, pudo sustituir la forma Sel verde < *Sel e Verde < *Sel de Verde. Desde luego que la U de Uberde procede del cierre de la o endémico en la Cantabria pasiega, frente a la persistencia de Lo Jore ya que Lo en este caso =Los y que en tal caso, en plural, la o no queda alterada (compárese: /esti piru/estos peros/). Incluso estoy seguro de que la b de Uberde delata que se trata de un apellido que pronunciado para llamar al aludido tiene esta forma fónica. Vemos pues un caso especial de ocurrencia oculta de Sel.

      Haremos algunas observaciones acerca de las formas Sier y Siar. La presencia de la r sería normal en un sustantivo colectivo del tipo rebollar. Pero gramáticalmente. Sel no es colectivo. Ahora bien, Sel de Lao (Municipio de Vega de Pas) que consta en el mapa de Arredondo y Carral, se transforma en boca de los informadores en 1980 en Sier de Lao. El referido catastro de 1753, nos propone Sier y Siar para designar al mismo lugar (folio 1573), Sier de Lago, (folios 1597), Siyar de Lago 1927, lo que nos induce a pensar que Siar, Sier, proceden de Sel. La apertura de la e>a no tiene nada extraño en una comarca en donde se suele decir "Piálago" por "Piélago". Pero la presencia de la r final, dejando aparte las razones de equivalencias acústicas, nos induce a juzgar como verosímil un parentesco con el vascuence Sare (Vizcaya: red, pesebre como red < redil). Es por lo que concuerdo con Corominas cuando declara: "las palabras vascas no tienen acentuación fija, pero hay tendencia a acenturarlas en la última sílaba por lo cual el paso de Ser a Sare es fácil" (DCELC: artículo Sel). Sólo añadiremos que dicha inestabilidad de la acentuación no es fenómeno exclusivamente vasco. Vemos pues como este topónimo cuaja todo el paisaje pasiego.

      Podemos realizar algunas observaciones acerca de lo que podrían ser aquellas unidades de colonización; lo seles. En su interesantísimo libro, en 1736, Villarreal de Berriz (8) define así un sel (merece la pena reproducir la cita por larga que sea):

      "Es un monte en círculo perfecto, que sólo tiene un mojón en el centro, al que llaman piedra cenizal:. Hay muchos en Vizcaya, unos son llamados invernizos y otros veraniegos:. En la lengua vasca se llama el invernizo cortaosa y el veraniego cortaerdia. Corta es lo mismo que en lengua castellana cortijo; a la piedra cenizal, se llama en vascuence Austarria, y en una y otra lengua parece el significado Piedra de la ceniza, sin duda porque nuestros primeros padres hacían fuego en ella cuando pacían sus ganados, y sería ley y costumbre, que en cierta distancia no se arrimara otro. El sel invernizo tiene de semidiámetro, esto es desde la piedra cenizal hasta qualquier parte de la circunferencia 126 estados o brazas, y el veraniego 84. Hay muy pocos que sepan medir como se debe un sel: en rigor matemático es difícil, por no saberse la proporción del diámetro con la circunferencia. Conforman todos en que 7_21, y menor que 7_22 acercándose más a 22 que a 21 y así, para aproximarse más a lo cierto, seguiremos la proporción de 7_21 y 3/4 que es lo mismo que 28_87. La superficie del invernizo es 49.329 estado y 5.481 posturas_ siendo la del veraniego_ 21.429 estados y 2.436 posturas_"

      Me he tomado la molestia de efectuar los cálculos que, salvo error u omisión, serían ésos. La postura=3 estados cuadrados. El pie equivale a=0,83 m:3 ya que equivale a 1/3 de la vara castellana. De donde inferimos que 1 pie=0,27.666 y 1 estado=1,9366 m y 3 estados igualan a 5,8099 m. Y luego 3 estados cuadrados =33,27555 metros cuadrados, esto es, una postura. De donde se deduce que el Sel de invierno equivale a 185.013,85 metros cuadrados, mientras el de verano equivale a 82.228,398, o sea 18.501 hectáreas en el primer caso y 8,22 hectáreas en el segundo. Encontraremos en esta larga cita y en la explotación que de ella hemos hecho, la diferencia entre los pastos bajos pasiegos y los altos o branizas (que puede proceder de "veraniza"). La diferencia de dimensiones entre el sel de verano y el sel de invierno es lógica: el invierno es la estación de la reunión en los valles bajos. Sel de la Vega, que hemos citado anteriormente, pudo ser un sel invernizo, antes de conocer el desarrollo de otras actividades. En cambio Sel Don Diego (en un barrio muy pasiego de Espinosa) sería un sel veraniego o veranizo. Esos seles fueron terrenos comunes en un principio pero dicha comunidad era muchas veces una familia, especialmente tratándose de los seles veranizos menos extensos. Por ello persiste en 1613 una denominación como Sel Verde (Sel de Verde). En cambio, la denominación de los seles de invierno conmuta con la voz "barrio" (ejemplo: Sel de la Torca / Barrio de la Torca) por ser mayor la comunidad y corresponder a un organismo social superior, lo que no significa que haya anterioridad del Sel invernizo sobre el de verano, yo diría mas bien lo contrario. Si admitiéramos como verosímiles las proporciones que anteriormente se expresan (el autor admite que existe el sistema de los seles en el área castellana y que no es privativo del País Vasco), ésta podría ser la representación gráfica del esquema de colonización del espacio en tiempos antiguos en el Valle de Pandillo (Municipio de Vega de Pas) y en el Valle de Toranzo, en sus barrios más pasiegos, es decir los del río de Luena (mapas I y II).

      Es de pensar que los hitos situados a intervalos regulares en la vertiente espinosiega y Trueba, algo apartados de la carretera actual Vega de Pas/Espinosa de los Monteros, son de la misma época y en cualquier caso siguen el mismo propósito de protección y amparo de los viajeros y naturales

      Por supuesto que aquellos terrenos circulares desaparecieron con el transcurso de los siglos, pues se han desmenuzado en distintas suertes al tiempo de legar las tierras a los hijos el cabeza de familia. De ahí una atomización de las denominaciones de los seles en alargadas suertes y al cultivarse parte de los seles bajos, en hazas, hazonas etc_ porque, esta exposición lo subraya también, el cultivo del maíz era bastante importante para llamar la atención de los impasibles administradores que gestionaron el villazgo de las feligresías pasiegas. En San Roque (en 1689) se menciona al maíz lo menos seis veces por meras cuestiones de apeos (folio 354 y siguientes) al igual que en el barrio de Viaña (Vega de Pas, folio 390) y otras zonas.

       

    3. La vivienda

Conforme se ganan más tierras para el cultivo y el ganado, va incrementándose el número de cabañas. También aumenta este número porque hay que luchar contra los elementos. El catastro de 1753 y las Comprobaciones informan de un gran número de cabañas derruidas (San Pedro Respuestas Generales de 1754._1.142 cabañas con 73 de ellas arruinadas). En el aprovechamiento de todos los pastos está la supervivencia. Recordemos que en 1753, Vega de Pas, Casco, sólo tenía 38 casas (en los catastros antiguos se distingue a la casa de la cabaña dándose sus dimensiones, lo que no se hace nunca tratándose de una cabaña). Un documento que he podido consultar en el archivo de este Ayuntamiento, emanente de la administración carredana, con fecha 4 de Mayo de 1829 dice lo siguiente: "Para su abrigo, hicieron chozas o cabañas de ramas y troncos y de madera, tablas y tablones, preparados con el hacha (9) y posteriormente de piedra y talla cerrada. Y estas, cual se hallan al presente remplazaron las otras que todavía existían en el siglo pasado. Para la construcción de la choza o cabaña para sus hogares y que la cerradura de sus seles y prados, cortaban los árboles más próximos de que abundaban en los Montes de Pax". Es cierto que parte del habitat conservó largo tiempo un carácter provisional que notamos en varias fuentes; "Casa de garita" dice un acte de 1678 (AHN. Clero. Papeles. Legajo 6233), oponiéndose en el mismo documento a "casa de lastras", "casa de posada /vs/casa de rastrillo" dice un protocolo de 1790 (se trataría de una casa auxiliar) para entrar el verde, pero que sirve también en ciertas ocasiones para dormir (con tal que el heno esté en condiciones de no comunicar alergias). Hay varias razones para explicar este carácter provisional del habitat. Entresacaremos las más importantes:

_Primero: la colonización del entorno en los Montes de Pas se hace durante siglos, lo que significa que las casas de madera correspondían en un principio a un arbolado más denso de lo que fue más tarde.

_Segundo: la casa de madera pudo corresponder también a la conquista de seles nuevos en los que habría que implantar de urgencia una estructura de habitación quedando facilitada la solución de dicha urgencia por el producto de la corta que se tenía a mano al desbrozar el sel.

_Tercero: la casa de madera correspondió a un carácter estacional de la residencia. Es una de las causas más patentes. De los valles y merindades vecinos vinieron muchos ganaderos. Ejemplo: los de Villamartín de Sotoscueva bajaban con sus cerdos por los confines del barrio de Viaña y Monte de Marroquín. Dejaron un topónimo: Los cabañones de Cubirquío. (AHN. Clero, Leg. 6233. Fecha de 1827/Censo de 1743). De hecho, había dos tipos de personas en los poblados: los que habían elegido domicilio definitivo en los Montes de Pas o habían nacido en ellos, y los que venían de fuera a pastorear. Tenemos una definición de estos dos tipos de vecinos en la ejecutoria ganada por las Villas contra Espinosa donde se dice lo siguiente: "Hay dos géneros de vecinos: los que tienen casa abierta y continua residencia todo el año, y otras personas que sólo (el testigo) tiene o ha tenido por habitantes o vecinos honorarios, que éstos, la mayor parte residen en las casas que tienen juntamente con sus haciendas en Trueba, Lunada, etc_ sitios privativos de Espinosa en donde los susodichos son vecinos, pagan por 1/2 vecino". Y no se cuentan los casos en que en los documentos un interesado se declara vecino de la Villa de Espinosa de los Monteros y residente en la feligresía de la Vega (Ej.: Privilegio de Villazgo, F.291, Juan García Diego Madrazo, vecino de esta villa de la Vega y de la Espinosa de los Monteros).

_Cuarto: otra razón de carácter provisional del habitat pudo ser la pobreza de muchos habitantes. Muchas cabañas reseñadas en el Catastro del Marqués de la Ensenada (Libros Mayores de lo Raíz), así como molinos, se repartían entre varios vecinos que no eran siempre de la misma familia. Lo repito, esa mancomunidad era muy frecuente e implicaba una solidaridad necesaria, lo que, a mi modo de ver, cuestiona el tema socorrido del pasiego individualista a todo trance. Los que pretenden tal, tendrán que admitir que, al menos, no lo fue siempre en la historia.

_Quinto: otra razón que no se suele barajar, pero que pudo tener su importancia en cierta época, hubo de ser la relativa incertidumbre de los pasiegos acerca de su porvenir. Estoy seguro que si el pleito por la exención de la jurisdicción del Valle de Carriedo no les hubiese sido favorable, a buen seguro que muchos pasiegos oriundos de Espinosa (la mayoría) hubieran preferido volver a pasar las Estacas, Lunada y Ullago.

Todas estas razones actuaron unas con otras, unas sin otras, en las mismas épocas o en épocas distintas.

Y si se impuso la cabaña de piedra se debió correlativamente a las causas que se expresan:

_Primero: un cambio de entorno. Conforme retrocede el arbolado, aflora la piedra y sobre todo se la puede hacer rodar en largas distancias, sin que obstaculice el bosque, hasta donde se pretende construir la cabaña. Por otra parte, al desmontar se le resta solidez al terreno, luego la resistencia de una cabaña de tablas es menor. Y por otra parte, la piedra permite una unidad de material de construcción entre las paredes de las callejas y prados y la cabaña constituyéndose reservas para refuerzo de la cabaña en las paredes y en los garmazos o montones de piedras en los prados.

_Segundo: conforme la situación económica permitió una relativa autosuficiencia (nuevo recurso del maíz) los ganaderos se fueron asentando en forma más permanente.

_Tercero: conforme la situación económica permite aguantar la presión hipotecaria o censualista a nivel individual o comunitario y sustentar las contiendas jurídico-políticas.

Pero esta transformación del entorno no se hizo sin trabajos. Ya hemos aludido a elementos históricos y humanos. Es cierto que resulta difícil separar la historia humana del paisaje como lo apuntaba ya Manuel de Terán en 1947 (10), sin embargo, vamos a subrayar ciertos hechos más bien humanos, esto es, ciertos aspectos de las dificultades que plantearon a los pasiegos ya no los montes sino más bien los hombres.

 

III. La conquista de una dignidad

La fecha del privilegio de Enrique el Doliente es importante porque este tipo de documento económico muestra como, después de las epidemias de peste castellana, hubo un incremento de la población que acarreó entre otras cosas una mayor extensión de la superficie dedicada a cultivo (debido también a la seguridad política: los riesgos de correrías de moros se han alejado) y por lo tanto una necesidad de extender a otras zonas la ganadería. Es una de las causas de la importancia que cobran los Montes de Pas. Por otra parte y esto es patente en muchos apeos y otros documentos, la nobleza rica adquiere grandes extensiones que obligarán a muchos hidalgos pobres, bien a ponerse bajo la protección de los grandes monasterios (Behetría procede de "Benefactoria") bien a emigrar comprando otras tierras o trocando las que tenían por otras. Ejemplo de la extensión de los grandes dominios nobles. Apeos de Espinosa / Oña 1537 (20 de Agosto) folio 86; surqueros: tierra de dicho Pedro Negrete y tierra del dicho Monasterio que anda a la renta de San Martín y del otro cabo tierra del solar del Condestable / otros surqueros: folio 87; heredad de Martín de Vivanco (véase la torre de los Vivanco en Espinosa). Se menciona a Martín de Vivanco por los menos 7 veces en este apeo que consta en el Archivo Histórico Nacional. Sección Clero: también sale el nombre del Condestable en los confines de Soba Riomiera con el del Conde de Lences (Privilegio de Villazgo F. 202). Aquella emigración se hace más densa durante los siglos XVI, XVII y XVIII, y muchas veces conlleva un empeoramiento de la situación, al menos momentáneo, de los interesados, obligados a pagar censos a las entidades crediticias de aquel entonces: los Monasterios. (La Canal, Oña, Ribas extramuros de Nofuentes, etc.), los nobles más ricos (ej.: Martín de Vivanco, propietario de la Finca del Porrato en Vega de Pas. Portero Mayor), las familias de letrados (verbigracia, Baltasar de Oribe Vergara, vecino de Logroño). Aquella emigración pudo verificarse a veces por grupos enteros. Este hecho parece ser el origen del nombre de un barrio y de una zona del río Pas, en el Municipio de Vega de Pas: la Gurueba (1727. Censo del común: Bureba. /AHN. Clero, papeles, legajo 6233, documento de 1734: La Gureba/Libros Mayores de lo Raíz, folios 1727, 1291: la Ureba, verso: la Bureba). Se da el nombre de la Bureba a la comarca burgalesa cuya localidad más importante es Briviesca(11).

La historia de aquellos hidalgos de pocos caudales, desde el siglo XVI hasta prácticamente finales del siglo XVIII, es una larga contienda jurídica por existir. Es cierto que la hubo antes, pero el hecho de poblarse cada vez más aquellos Montes comunes realengos y sobre todo el residir de fijo en ellos contribuyó a fomentar diferencias entre pasiegos y aquellos que bien viniendo de fuera o desde fuera, pretendían explotarlos. En realidad, las leyes de Toledo referentes a la restitución de términos se aplicaban con lentitud y la ley que más se aplicaba era la leonina. Así, en 1534, a consecuencia de unas prendadas obradas por el Valle de Toranzo sobre ganado pasiego (en aquel entonces dependían las feligresías de Espinosa de los Monteros) Carlos V recuerda que los términos de Riolangos son realengos y pastos comunes así de la Villa de Espinosa que de dicho Valle. Pero, las condiciones peculiares de la vida pasiega tienden a originar una comunidad defensiva propia: así hay que enfocar la tentativa de Pedro Carriazo.

Pedro Carriazo, Beneficiado de Ajo, quiso edificar y edificó una iglesia parroquial en una cabaña del Barrio de Viaña, en una de las fincas llamadas El Porrato _Posible deformación de Priorato aunque no es cierto_(12). Posiblemente se trate de aquélla de las dos en donde la pared de la fachada representa una imagen grabada con pico de cantero, tal vez manifestación de los habitantes, posterior al pleito. En efecto se dice en el pleito que el propietario de la cabaña que sirvió de iglesia, el conocido Martín de Vivanco, Portero Mayor de su Majestad y vecino de Espinosa, la derrocó. En aquel pleito, así se expresa Juan de Zaldivar, procurador de Pedro Carriazo: "Digo que las dichas erecciones, confirmación e nueva erección fecha por su Señoría Ilustrísima son buenas e justas porque los dichos Montes de Pax llamados realengos son términos distintos y apartados de por sí y sobre sí y no incluyen en los términos de dicha Villa de Espinosa ni parroquias ni comarcanos pueblos"; "Hay muchos vecinos que viven en ellos en invierno y en verano y están muchos días sin clérigo que les digan los divinos oficios ni administren los santos sacramentos". La sentencia favoreció a los pasiegos residentes la mayor parte del año en los Montes de Pax (convertía a aquellos pasiegos en parroquianos de Santa María del Prorrato que pagaban sus diezmos y primicias a la misma): _la dió el Licenciado Bonal, Provisor del Arzobispado de Burgos (16/07/1538)_. Sentencia confirmada por parte de la Nunciatura, estructura de apelación, dándola por válida, ya que el Provisor sentenció en justicia ante las apelaciones interpuestas (18 de Julio de 1539).

La segunda apelación se interpuso ante otro juez (el primero falleció), Don Juan Ortíz de Mena, Capiscol de la Iglesia Colegiata de Cervatos, más favorable a Oña muy implantado en dicho lugar. Los pasiegos perdieron en tercera instancia sin lugar ya a apelaciones (7/08/1561). Este episodio presenta un aspecto de las relaciones a veces conflictivas entre el clero seglar y el regular y tal vez al trasluz como filigrana, cierta oposición entre poderes episcopales y abadengos. Los diezmos eran lo que más se cuestionaba en cuanto a su percepción por los Monjes, no siendo propia de los Montes de Pas dicha oposición. Pero apuntaremos que cuando Pedro Carriazo intentó y pudo introducir durante unos años su reforma de los diezmos, fue porque encontraría en la población pasiega un apoyo y una audiencia que le permitiera seguir con su propósito. Se puede suponer que de haber costas importantes (que no las hubo), le ayudaran los pasiegos, que preferían que el caudal abonado permaneciera en sus tierras administradas por un clérigo seglar. Apartados de los centros urbanos, y eclesiásticos, se sentirían abandonados y el pagar tributos tan alejados del lugar de producción, el tener que enterrar a los difuntos en Bárcenas debía saberles a injusto vasallaje, siendo nobles aunque pobres. Esta toma de conciencia colectiva supone implícitamente un deseo todavía borroso pero existente, de reivindicar una existencia propia más independiente que había de realizarse algo más tarde.

Si ya pensaban así los hombres del siglo XVI ¿Qué pensarían los del siglo XVII? Los padrones de pasiegos que se hallan en el pleito de 1765 entre Espinosa y las Villas Pasiegas parten de 1613, pero ya en 1624 constan los vecinos por barrios. Esto implica ya una organización administrativa y sobre todo demuestra que la población, cada vez más numerosa y residente en forma permanente en los Montes, hizo sentir la necesidad de asignar un padrón especial para los Montes. Por esos años (1636) las feligresías tratan de eximirse de las Jurisdicciones de Espinosa y de Carriedo. Obtienen la exención en 1641, revocada en 1643, que obtendrán en 1689 con el Villazgo. He tratado bastante in extenso de los acontecimientos en otro trabajo (13). Sin embargo, voy a recordar ciertos detalles y añadir otros que muestran las dificultades de los pasiegos en su intento. Las quejas de los pasiegos se refieren constantemente a los malos usos que gastan los carredanos, que se portan como en terreno conquistado. Privilegio de Villazgo, folio 5: "Y porque la justicia del dicho Valle de Carriedo en el tiempo que ha usado la jurisdicción ha hecho a los moradores y habitadores de los dichos Montes muchos agravios y malos tratamientos tales que cuando la jurisdicción fuera suya propia, por ellos se les debía privar de ella". Frente a ellos, los feligreses tenían un hombre de genio al parecer algo vivo y poco dispuesto a mostrarse amable con los pasiegos a los que trata como vasallos a pretexto de que lo son del Rey, y de que como el Valle de Carriedo administra en nombre de dicho Rey, tienen que obedecer (postura carente de lógica puesto que la exención de jurisdicción de Carriedo y Villazgo a las Feligresías es un acto de la voluntad regia). Don Domingo Díaz de Ceballos de nobleza de capa y espada, como se le dice en el folio 83 (verso) del Privilegio de Villazgo, usó todos los medios, incluso los más torcidos (14) para oponerse al villazgo de los pasiegos.

Su actitud fue despectiva, como se desprende de las afirmaciones sometidas a probanzas por testimonios (folio 201 y siguientes): "Que los dichos habitantes son originarios de Espinosa y vecinos de ella y del Valle de Soba y Ruesga y Junta de Cudeyo y el haber venido a dichos montes ha sido como caseros operarios y pastores de los ganados de los vecinos de dicho Valle de Carriedo mi parte, digan y den razón". Otro argumento expuesto es el que el Duque del Infantado estaba interesado en la dependencia de las feligresías del Valle de Carriedo, que la casa de Aguilar tenía derechos en San Pedro etc_ Todos esos argumentos destinados a tratar de desprestigiar la acción de los pasiegos y a pretenderlos "sine jure", lo que no deja de ser gracioso ya que se sabe que los pasiegos estaban apoyados en Madrid por los Monteros de la Guarda. Entre los medios más o menos cuestionables del Alcalde Ordinario al que podríamos calificar de "alcalde de las alcaldadas", señalaremos algunos para la apreciación de cada cual. Por ejemplo, al saber que viene un juez a dar la exención de jurisdicción a las feligresías, se marcha de la Vega antes de su llegada, llevándose preso a Francisco Gutiérrez de la Sierra (Regidor) para que el juez no pudiese hacer notorio el escrito real y no darse por enterado/-obstrucción por ausencia a casi todos los trámites. Paga un doblón (que ni siquiera era de ley) al escribano receptor por haberle hecho un "traslado" de la cédula real, y como el escribano dice que no lo quiere, se lo regala insistiendo_ para poder luego arguir de la venalidad del mismo. Eso se deduce de esta frase de defensa por parte del escribano. Privilegio de Villazgo folio 93 "Doy fee que ni por parte de esta villa y feligresía de la Vega, San Pedro y San Roque de Rumiera, ni por el Valle de Carriedo ni otra persona en su nombre directa ni indirectamente se me han entregado maravedis algunos, ni regalos ni otras cosas por ninguna causa ni razón a ninguna de las dichas partes por mí ni otra interpósita persona le he pedido ni he dado cosa alguna si solamente un doblón de dos escudos de oro que haviéndole pesado llegándole a trocar, hubo de falta 2 reales de plata, el cual me dió Dn Domingo Diaz de Cevallos, alcalde ordinario del Valle de Carriedo por el trabajo del testimonio que le entregué el día 27 de marzo, el qual doblón a muchas instancias y persuasiones que me hizo para que le tomase como lo executé y para que conste a S. Majestad y Señores del Real Consejo de la Cámara, lo firmo, Juan Francisco Lozano".

Ya sabemos como se sale al paso del juez y le impide que dé el Villazgo a San Roque, con los carredanos amotinados, a quienes dice haber sosegado. Revoca las posesiones dadas mientas actúa en Madrid. Es cierto que a veces, por favorecer a una persona particular (tal vez fuera el caso de Manuel Pantoja, Caballerizo de la Reina), el Rey podía encomendar un negocio jurídico en lugar de hacérselo a un letrado, y es verdad que el título de licenciado no precede nunca al apellido Pantoja, primer juez, y sí, siempre al de De Torres, seguido por el título de Oidor en la Real Chancillería de Valladolid. Esa sustitución de los jueces se debe sin duda a la acción de Domingo Díaz de Cevallos. Citemos también, al tiempo de pagar las costas y salarios, su negativa a pagar porque la dilación no se le puede achacar a él, sino al alguacil Francisco del Atalaya, acusado de pluriempleo y caminatas sospechosas por Bilbao y otras zonas cuando sólo va a ver a su familia a Castro Urdiales cuatro días y siendo Semana Santa. Y cuando, al cabo, el Alcalde de Villacarriedo acepta pagar, la letra vuelve protestada. En esta contienda, la violencia está por parte de Carriedo, frente a la cual los pasiegos resisten con serenidad, sin desunirse, a pesar de las dilaciones.Y con serenidad ganan, cumpliéndose la voluntad real.

A partir del Villazgo, se puede decir que hay una entidad administrativa pasiega que viene a coronar una evolución histórica. Y paradójicamente, en lo sucesivo, no fue el Valle de Carriedo el que más se ensaña con los pasiegos.

Los otros Valles circundantes, por la fuerza de los usos, seguían considerando a los habitantes de los Montes como sine jure ya que en 1699 siguen los malos tratos por parte de Toranzo sobre habitantes del barrio de Troja (entran los Toranceses a puñetazo limpio y bofetadas contra una viuda y una joven) (15) y prendadas por parte del Valle de Valdeporres en los lugares conflictivos de Río Nela.

Si atendemos la cronología, por esos años se desencadena un pleito en San Pedro entre el Monasterio de Oña y Juan Martínez Fraile, capellán de la ermita de Nuestra Señora del Rosario en el barrio del Río de Troja. Este pleito se parece algo al de Pedro Carriazo. Se procede contra dicho capellán por haber enterrado al 28 de Octubre de 1696 en dicha ermita a Juan de Miera, vecino de la Hoz de Abiada, Merindad de Campoo de Suso, y también a María Ruiz Ogarrio. Los argumentos de las dos partes son idénticos que en el siglo anterior. Por una parte el alejamiento de los ganaderos de los barrios (aquí el de Troja), la falta de caminos, el número de gentes aisladas y por otra parte los argumentos legales del Monasterio de Oña, a saber, los derechos a cobrar son de Oña que tiene a dos sacerdotes en la Iglesia Parroquial de San Pedro con esta frase que es reveladora: "Y a los responsos particulares que dijo cantó, concurrieron muchas personas que pasaban más de ducientas. Y en decirse misa en dicha hermita, se defrauda la parroquia de esta villa. Y no acuden sino muy pocas personas de dicho barrio a la misa conventual" (considerada por los demandantes como más ortodoxa.) Otros argumentos menos convincentes: asistió a una misa una mujer recién parida (argumento impugnado por el representante del demandado) (16). Inútilmente hace notar el procurador de Juan Martínez Fraile que es un buen sacerdote, inútilmente hace constar el cirujano de San Pedro, Diego Ortíz de la Torre, que no está el capellán en estado de presentarse ante el tribunal. El Monasterio actuará sin piedad ninguna por el infractor e incluso hará todo por hundirlo físicamente. En balde el procurador hace notar que no debería llamarse tal pleito criminal. El Monasterio triunfa aunque no totalmente porque aquel peligroso terrorista de más de 71 años, enfermo de hipocondría y tísico, por fallecer, no podrá presenciar dicho triunfo, ni por supuesto escarmentar. La ejecutoria se dió en 1702 en Madrid. Nos muestra este pleito que el Monasterio mostró encono e intolerancia donde pudo manifestar mayor comprensión como lo había hecho el Obispado de Burgos al conceder la licencia para decir y celebrar misa desde 1695 en los meses de octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril y mayo. Sigue comportándose el Monasterio como verdadero señor en un momento en que precisamente los pasiegos habían adquirido con el Villazgo (al respecto véase en el Privilegio las largas listas de presentes a todos los actos administrativos del concejo abierto) cierta conciencia de grupo, a pesar de las mudas. El esfuerzo que exigieron todos esos pleitos era considerable, y por ningún concepto se puede considerar que son manifestación de cuatro personas.

La lucha de los pasiegos por su existencia propia seguirá en el siglo XVIII con el pleito contra Espinosa que fue el de los "hermanos enemigos (las prendadas empiezan en 1759 dándose la sentencia en 1766) y con el Valle de Toranzo por recuperar el barrio de Aldano que los toranceses les habían quitado con motivo de los apeos de 1689, aprovechando las dudas y el carácter algo expeditivo del juez Antonio de Torres, tal vez algo harto de contiendas. Todos esos contenciosos se apaciguarán más tarde con los cambios importantes ya ideados en el siglo XVIII y obrados en el XIX (desamortización y reforma de los propios).

Esas violencias, esas intransigencias podrían infundir pesimismo en cuanto a la mentalidad de los hombres y concretamente de los de la nación española. ¿podemos suscribir la afirmación de Salvador de Madariaga (creo que en su obra España) según la cual "el interés del español por su vecino se despierta en cuanto existe una probabilidad razonable de romperle la cabeza, desde luego para salvarle el alma"? Creo que no. Aunque las ideas caminan a paso lento, todos aquellos acontecimientos se sitúan en épocas en las que en nuestros países desarrollados, no existía la noción moderna de libertad de conciencia. Al cabo, el mismo Domingo Diaz de Cevallos era un hombre con los defectos de su época.

De todas formas, esta lucha de siglos, contra un marco hóstil en un principio, y contra unos vecinos turbulentos ha conferido a esta comarca gran parte de su atractivo.

Pero no quisiera terminar sin una consideración de signo más moderno. La emigración afecta muchísimo a esta comarca. Pero los pasiegos han de saber que muchos economistas concuerdan en afirmar que en caso de crisis de corta duración, los que han emigrado soportan mejor los efectos que aquéllos que se han quedado en el campo. Al revés, una crisis de larga duración afecta mucho más a aquellos que han emigrado que a los que permanecen en la tierra, quienes soportan mejor la estrechez. Entonces, y si pudiera dar un consejo siempre será mejor no alejarse mucho de lo que se ha construido contra y con la naturaleza y contra y con los hombres: esos barrios y cabañas con sus seles y praderas, con sus suertes, con sus lindones, sus lenes, sus brenas y sus rozaúcas.

 

Arnaldo Leal

 

Notas

  1. Jovellanos, Diarios, Instituto de Estudios Asturianos y C.S.I.C., Edición de Julio Somoza, Oviedo, 1953. T. 1, pp. 401.

2) Felipe II. Cortes de Madrid de 1585. "Ordenamos y mandamos; que los del nuestro Consejo provean y den orden como se pongan pilares en los puertos para señalar los caminos, por los peligros que en tiempo de nieves incurren los que caminan por ellos, por no estar señalados "Ley 58. Título 4, libro 2, recto. Novísima Recopilación in Los Códigos españoles, Madrid, 1872.

3) Y no "insulis" como transcribía el Padre Sota citado in Don Tomás Muñoz y Romero, Colección de fueros municipales y cartas pueblas Madrid, 1847 in Ed. Facsímil, Valladolid, 1977, página 57.

4) Introducción a la historia medieval de Alava, Guipúzcua y Vizcaya en sus textos, por A. García de Cortazar y otros. Editorial Txertoa. San Sebastián, Documento 34 (de 1380), Documento 41, de 15 de Julio de 1418.

5) Francisco Cantera Burgos, Fuero de Miranda de Ebro, Diputación Provincial, Burgos. Reimpresión, 1980.

6) Ramón Menéndez Pidal. Manual de gramática histórica Española . Espasa Calpe, Madrid 1968, pp. 84.

7) A. García Lomas, Los Pasiegos, obra citada, pp. 275. In Pedro Bernardo Villarreal de Berriz, Máquinas hidráulicas y govierno de árvoles y montes en Vizcaya, Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones de la Real Sociedad de Amigos del País. Edición facsímil, 1973.

9) Util imprescindible del ganadero transhumante como lo demuestra el número de hachas pasiegas embargadas por los espinosiegos en el pleito de 1765, en los montes de Trueba y Lunada.

10) "Los Montes de Pas constituyen una comarca geográfica cuya personalidad depende en mayor grado de las condiciones humanas que de factores físicos". Manuel de Terán: Vaqueros y cabañas en los Montes de Pas. Estudios Geográficos. Año VIII. N. 28, 1947, pp. 10.

11) Bureba era antes Burueva (año de 1230). El topónimo existe también en Soria (Borobia). Dicho de paso, entre BURUeva y VIROvesca hay una raíz común. Pero se sabe por unas aras que se hallaron en Barcina de los Montes que existió un dios autrigón llamado Vorovio>Vureba, Burueva (Véase al respecto: Montenegro, A. Solana, J.L. Sagredo, A. Lázaro)Inscripciones inéditas de Barcina de los montes y el nuevo dios VUROVIUS, Revista DURIUS, III (1975), pp. 345-354. No estoy seguro de que los autrigones llegaron hasta la Gurueba si bien los Cántabros llegan hasta Espinosa. La presencia del topónimo en Soria puede suscitar la hipótesis de un sustrato debido a un origen común de esos pueblos, pero hasta que se descubran nuevas aras en la Gurueba, seguiremos considerando el nombre como típico de población desplazada o emigrada.

12) En efecto, la r doble de Porrato puede orientar hacia la idea de que prorrato<pro rato/como pro rata>prorrata y prorratear, lo que significaría entonces que el topónimo se referiría al cómputo de los diezmos repartidos según el tiempo de residencia. (Compárese con el nombre de una finca en San Pedro: Lo del Censo).

13) A. Leal De aldea a villa: histora chica de las Villas Pasiegas, in Criticón 9, Toulouse 1980. De escasa difusión, este largo artículo parece haberse multiplicado mucho con fotocopias venga citado o no por los estudiosos. Ejemplo, la película (muy buena además) de Gutiérrez Aragón puntualiza el aspecto de la dependencia histórica de los pasiegos con respecto a la nobleza circundante, que he tratado pp. 81 a 88, problema que no parece haber preocupado demasiado a los estudiosos antes de 1980

14) El día en que leí esta conferencia, me preguntó un señor cuál era mi opinión sobre una posible ascendencia pasiega semítica, de cuya ascendencia estaba él, convencido. Digo que de ser posible tal argumento, seguro que el alcalde carredano lo hubiera usado. Más concretamente, el muy poco amable testimonio de Juan Abascal de Arce, familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Navarra, por cuenta del Valle de Carriedo y contra los pasiegos, no deja constancia en ningún momento de tal ascendencia (Privilegio, folio 207 Vto y 208). Además, en 1753, los pasiegos no pagan servicio real ordinario ni extraordinario por ser todos del estado de hijosdalgo (Resp. Gen. A.H.N. folio 386).

15) Entre las denuncias de los pasiegos, se trata de una vaca que los prendadores han hecho abortar. Vemos que los abogados de los pasiegos usaban todos los recursos jurídicos ya que esta circunstancia estaba prevista en los códigos antiguos: "Si algún omne faz baca aiena prennada abortar, dél otra tal baca con so becerro al sennor de la baca; y del tome la baca que fizo abortar. E otro sí mandamos de las otras animalias". Fuero Juzgo L. VIII, Título IV in Los códigos españoles segunda edición, Madrid, 1872. Aparte el hecho de que su causa era buena, los pasiegos tuvieron muy buenos procuradores para representarles en los pleitos.

16) Archivo Histórico Nacional, Sección Clero, Libro 1266, f. 6. Este libro lleva en las tapas de gótica "Executoria de los provisores para que los diezmeros de los Montes de Pax que fueren vecinos de los lugares de Para y Castañeda, diezmen enteramente en las iglesias de dichos lugares" Años de 1663/1699, contiene una serie de pleitos y ejecutorias que muestran que el clero seglar (seguramente apoyado por los feligreses) en los Montes de Pas y otros lugares más o menos comarcanos (San Pedro, San Roque, Bárcenas. Tasugueras, Santa Olalla, donde hubo otro entierro ilícito, etc_) cuestionaba cada vez más la legitimidad de Oña para percibir los diezmos y otros derechos.