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CENTRO DE ESTUDIOS MONTAÑESES |
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Historia ESTVDIOS MONTAÑESES III MILENIO
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Historia
1) Miembros del C.E.M. y Presidentes de la Junta Directiva:
Los presidentes, y directores -en las distintas épocas- del Centro de Estudios Montañeses, desde su fundación en 1934, han sido los siguientes:
Entre los miembros más destacados que han pasado por el C.E.M. encontramos algunos de gran relieve, como
2) Documentos de algunos hitos destacables en la trayectoria del Centro de Estudios Montañeses
1934. Acta constitutiva del Patronato del Centro de Estudios Montañeses y de la Junta de Trabajo.
1939. Primeras actas de la post-guerra.
1951-71. Hiato en el que el C.E.M. reduce su actividad, mantenida principalmente a la que Tomás Maza Solano era capaz de realizar y coordinar. 1986. Inicios del período actual.
En la postguerra de España –principalmente en la primera década que siguió a la contienda civil- dados la exhaustiva criba de personas no adeptas al régimen y el férreo aparato administrativo de Censura y Propaganda establecidos por los nacionales, se puede afirmar que no existía posibilidad alguna de que en la sociedad española se realizasen manifestaciones culturales o científicas al margen de las amparadas por la oficialidad emanada de la victoria bélica, que, en la practica, dejó sin derechos civiles a una mayoría de los ciudadanos. Por otro lado, al concluir la Guerra en el año 1939, el Centro de Estudios Montañeses, que había nacido poco antes, en 1934 en los ambientes santanderinos de biblioteca, asumió un papel preeminente –casi exclusivo a veces- en el desarrollo, diseño y tutela de un amplio conjunto de actividades relacionadas con la Historia y el patrimonio cultural, entre ellas las arqueológicas, y sus implicaciones propagandísticas, turísticas y económicas, actuando además de entidad asesora directa de la Presidencia de Diputación. Estaba formado es esos años por un equipo nuclear constituido por Tomás Maza Solano, Fernando Barreda, Fermín de Sojo y Lomba, una serie de ilustres trabajadores de la historia regional y algunos funcionarios eruditos de la Diputación y el Ayuntamiento de Santander La periodicidad semanal con que a partir de marzo de 1940 tienen lugar las sesiones de trabajo del Centro de Estudios Montañeses nos permite ver nacer y evolucionar procesos relacionados con la cultura y el patrimonio. Estas circunstancias otorgan un especial
realce historiográfico a las actas del Centro
de Estudios Montañeses para explicar procesos
administrativos y protagonismos personales en
la creación de instituciones, habilitación
de instalaciones o estudios históricos,
arqueológicos y culturales, algunas veces
desglosados en sus páginas con matices mínimos,
desde el año 1939 hasta los inicios de la década
de 1950. No ha sido posible localizar el primer Libro de Actas correspondiente a los años de la guerra civil y anteriores que median entre 1933, año de creación del Centro de Estudios Montañeses, y 1939; libro tal vez perdido definitivamente. Se conservan, sin embargo, los otros tres tomos, abarcando el segundo desde el 11 de agosto de 1939 hasta el 28 de diciembre de 1946; el libro tercero cubre el período de 4 de enero de 1947 a 28 de abril de 1951; de 4 de noviembre de 1971 a 2 de diciembre de 1985, ya en pleno período de democracia. El cuarto libro, cubre desde esta citada fecha hasta los primeros años 90. En la actualidad no se recogen las actas en libro, sino que se plasman separadamente en documentos sueltos.
Está desarrollándose el proyecto de ir integrando en esta web los desgloses temáticos de la historiografía del C.E.M.; por el momento, está disponible el arqueológico. Para ver un resumen de uno de las aportaciones del C.E.M. a la Arqueología de Cantabria, puede consultarse el artículo publicado en Altamira LXII (2003): Una Crónica de la arqueología de post-guerra en Cantabria a través de las Actas del Centro de Estudios Montañeses (1939-1951).
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