LA MADERA : Composición, Alteraciones y Restauración

 

 Carmelo Fernández Ibañez (2001) Boletín del Museo de las Villas Pasiegas.

 Asociación de Estudios Pasiegos. Santander.

1.-Introducción           

            La madera es sin lugar a dudas una de las materias orgánicas que como muchas otras de este mismo tipo, tiene como principal característica el estar compuesta por el elemento químico Carbono (-C-). Y no solamente es de las más conocidas, sino que fue también de las más utilizadas por el hombre a través de su dilatada historia. Junto con la piedra fueron las únicas materias entre los primeros seres que caminaron erguidos, los cuales, mediante una muy simple transformación, confeccionaron los útiles más antiguos de los que hoy tenemos constancia.

            Su estructura y composición le confieren unas particulares propiedades que la hacen ser una materia característica por ellas mismas, y la convierten en un material idóneo para la fabricación de prácticamente cualquier cosa. Desde simples objetos a diseños de mayor tamaño y complejidad como puede ser una edificación.

            No obstante, la madera como constituyente fundamental y parte integrante que es de un ser viviente, participa del ciclo de la vida en todos los aspectos. Nace, crece y se desarrolla, para finalmente morir de muy diversas formas. Pero nunca suele ser así de sencillo. La vida de cualquier árbol suele ser muy larga, lo que propicia múltiples etapas intermedias.

 

2.- Estructura de la madera

            La madera no es una materia de estructura homogénea y uniforme. Se encuentra formada por un conjunto de células[2] alargadas de diferente longitud que cumplen funciones tales como la conducción de la savia (alimento del árbol), transformación y almacenamiento de sustancias nutrientes o bien la sustentación física (Figura - 1, C a E).

            Para su examen, clasificación y análisis, sobre una determinada muestra se suelen realizar tres tipos de cortes característicos, en los que quedan reflejados la totalidad de los componentes primarios y exclusivos de cada tipo de madera (Figura - 1, A). Estos son:

 

* Corte Transversal: El que se realiza perpendicularmente al eje del árbol (Figura -1, Aa).

 

* Corte Tangencial: Tangente al radio de la circunferencia del tronco (Figura - 1, Ab).

 

* Corte Radial: Realizado perpendicularmente (en diámetro) al eje principal del  árbol (Figura - 1, Ac).

 

            Las características vistas para los tres tipos de cortes corresponden a la huella dactilar de cada árbol. Analizando en profundidad el primer tipo de corte (transversal), nos es posible distinguir las siguientes capas y subcapas en las que se puede dividir el tronco de un árbol (Figura - 1, B):

 

* Médula: Es el corazón o parte más interior de cualquier árbol. Su tamaño puede variar según las especies. Suele desaparecer en los árboles muy viejos.

 

* Estructura leñosa: Es la capa más gruesa del tronco y en ella destacan los anillos de crecimiento, cuyo espesor varía según la climatología del lugar. En los períodos secos los anillos suelen ser delgados y viceversa. Se divide a su vez en dos partes, el Duramen o zona de coloración rosácea y oscura compuesta por los anillos viejos y cuya labor es eminentemente sustentante, y la Albura,  zona interior de madera joven que se transformará con el tiempo en duramen y que almacena las sustancias nutrientes para el crecimiento del árbol.

            Inmediatamente después y hacia el exterior se encuentra el Cambium, que es el responsable de la formación de madera nueva y cuyas caras interna y externa se denominan respectivamente Xilema y Floema. Finalmente la Corteza que con su dureza, forma y espesor, protege al árbol de los agentes atmosféricos.

 

3.- Composición de la madera

            La madera es una materia que como cualquier ser vivo esta compuesta íntegramente por células (unidas mediante una membrana de lignina) (Figura - 1, D) que le proporcionan las diferentes propiedades físico-químicas, formando además la unidad básica de su constitución. Las células de la madera son elementos complejos (Figura - 1, E) que se encuentran formados por dos tipos de componentes (Primarios y Secundarios), y cuyas cantidades varían según el tipo de árbol de que se trate. Los elementos llamados Primarios, que definen sus propiedades físicas y mecánicas, están compuestos por:

 

                                                            Coníferas                    Frondosas

 

- Celulosa................................                   50%                             50%

- Hemicelulosa........................                 23%                             26%

- Lignina..................................                   27%                             24%

 

            Los elementos llamados Secundarios son importantes impregnaciones, extrañas a la propia pared celular:

 

- Carbono................................    50%

- Oxígeno................................                   44%

- Hidrógeno.............................      6%

- Cenizas.................................                0'5%

- Nitrógeno...............................                0'1%

 

4.- Clasificación de las maderas

            Las diferentes especies de maderas existentes en la naturaleza pueden ser clasificadas en dos grupos principales. Cada uno de estos grupos se individualiza a nivel microscópico según la forma peculiar en que se organizan las células (plano leñoso), y que le dan las características anatómicas que le son propias a cada especie.

           

* Grupo de las Coníferas o Resinosas. Proporcionan una madera densa y de muy buena calidad debido a la existencia de unas células denominadas Traqueideas que tienen forma de uso. También poseen la característica añadida de proporcionar un líquido viscoso y pegajoso llamado resina. Actualmente se conocen unas cuatrocientas especies tales como Pino, Alerce, Cedro, Abeto, Ciprés... Geológicamente sus fósiles evidencian que son las especies más antiguas.

 

* Grupo de las Frondosas. Árboles con numerosas familias y millares de especies. Poseen hojas largas y de nervios ramificados y proporcionan maderas de características muy variadas aptas para la ebanistería fundamentalmente. Son frondosas el Sauce, Castaño, Roble, Eucalipto, Alcornoque, Abedul, Aliso... creciendo en zonas templadas y tropicales.

 

5.- Propiedades de la madera

            Seis son las propiedades que identifican y diferencian a la madera con respecto al resto de las materias:

 

* Anisotropía: Comportamiento diferente en las tres direcciones del espacio (longitud, anchura, espesor), respecto a las presiones y fuerzas a que se vea sometida.

 

* Densidad: Varía según se trate de madera densa (pesada) o ligera; como valor patrón para la madera se considera 1 Kg/cm3. Algunos ejemplos serían el Pino (0'32-0'76 Kg/cm3), Abeto (0'32-0'62 cm3), Roble (0'71-1'07 cm3), Balsa (0'15), Chopo (0'35), etc...

 

* Elasticidad: La madera se deforma bajo presiones o compresiones, volviendo a su primitivo estado cuando estas dejan de actuar. Esta propiedad también está presente inclusive cuando la madera está seca.

 

* Higroscopicidad: Debido a su gran porosidad la madera absorbe o cede agua del y al ambiente que lo circunda, según éste sea húmedo o seco y consecuentemente en relación con la época del año. La madera no obstante posee una cierta cantidad de agua estimada en un 20% - 30% de su peso, muy difícil que la pierda totalmente.

 

* Movimientos de tracción-turgencia: Por su anisotropía la madera se hincha y/o se contrae produciéndose variaciones dimensionales. Los efectos producidos por esta propiedad pueden evaluarse por ejemplo en torno a un 0'2 % en el sentido transversal, por cada 1% de variación ambiental de la Humedad Relativa. Esta variación es mucho más importante en el sentido tangencial.

 

* Plasticidad: Capacidad de deformación al ser sometida a cargas pesadas durante cierto tiempo.

 

6.- Defectos de la madera

            Son alteraciones que se han producido durante el crecimiento del árbol. Se conocen 26 tipos diferentes siendo los más importantes y habituales:

 

* Acebolladuras: Son grietas entre los anillos de crecimiento que provocan la separación entre ellos de forma total o parcial. Suelen producirse por el viento en árboles aislados (Figura - 2, B).

 

* Bolsas de resina: Huecos llenos de resina en el cambium de algunas coníferas. Suelen abarcar la línea de un anillo.

 

* Corazón hueco: Destrucción del árbol debido a la pudrición roja en árboles huecos (Figura - 2, D).

 

* Corazón estrellado: División del corazón y/o la albura mediante grietas. Cuando éstas tienen forma de cruz se denomina estrellado. Estos defectos producen una extrema sequedad (Figura - 2, A y F).

 

* Deformación: Se trata de un defecto de secado. La madera después de haber sido trabajada sufre diversas deformaciones durante el proceso de curado (secado), debido a la lógica pérdida de humedad en sus fibras. Los efectos son diferentes si se trata de tablas, vigas o bien soportes de sección circular (Figura - 2, I,K y L) (Figura - 3, D).

 

* Fendas: Grietas longitudinales debidas a los bruscos cambios de temperatura (desecación rápida por insolación, etc... desgarrando el tronco del árbol en el sentido de los radios medulares con el consiguiente debilitando la madera (Figura - 2, E).

 

* Hendidura: Grieta que recorre todo el espesor del tronco, desde el corazón hasta la corteza. Es producida por la congelación de la savia debido al frío, desprendiéndose la madera por gelifracción[3] (Figura - 2, F).

 

* Inclusión en la corteza: Parte muerta de la corteza, que permanece dentro del tronco del árbol y creciendo éste a su alrededor (Figura - 2, G).

 

* Lagrimales: Pudrición de una zona como producto de haber estado la savia en contacto con agentes atmosféricos al haber sido arrancada una parte del árbol; por ejm. una rama (Figura - 2, C).

 

* Madera bronca: Fibras trenzadas que pueden darse en la madera de árboles como Chopo, Aliso o Roble. Esta madera se desecha para su utilización (Figura - 2, J).

 

* Nudos: Es una madera quebradiza formada por desviaciones de las fibras que en principio formarían una rama, pero que por circunstancias este crecimiento se ha interrumpido recubriéndose con madera nueva. Existen dos tipos, los vivos, que están producidos al cortar una rama y son de color claro, y los muertos, formados por tejidos sin vida que le han dado su coloración oscura característica, indicando que dicha zona estuvo viva (Figura - 2, H).

 

7.- Degradación de la madera

            Es provocada por un conjunto de efectos producidos por agentes que destruyen la madera de distintas formas y por diferentes motivos. Se dividen en dos grandes grupos. Según hayan sido producidos por organismos vivos, y que entonces se conocen como Bióticos, mientras que si los que los provocan son agentes de tipo natural e inanimado se denominan Abióticos.

 

* Agentes Destructores BIOTICOS

            Lo componen organismos vivos (insectos xilófagos y hongos) que en la madera encuentran su lugar de vida y fuente de nutrición para su desarrollo, mediante la asimilación de los Hidratos de Carbono que posee la Celulosa y la Lignina que consumen. Estos seres han sido clasificados en una amplia lista con grupos y subgrupos, cuya forma de vida de los principales representantes vamos a describir.

 

·         Insectos xilófagos     

            Han sido clasificados en dos grupos. Los denominados Sociales, cuya característica es que viven en una comunidad de miles de individuos, en la cual existen varios tipos o clases de insectos cuyos cometidos son bien diferentes entre sí; estos son la reina, los soldados y las obreras. 

            El grupo de insectos denominados como de Ciclo Larvario lo forman pocas especies pero especialmente dañinas. Se caracterizan por que cada individuo pasa por varias fases (huevo, larva, crisálida e imago) hasta llegar a ser adulto (Figura - 4, A). Concretamente la fase larvaria es la responsable de la alteración de la madera ya que de ella se alimenta y en ella vive[4].

 

- Insectos Sociales

Isópteros o Termitas. Son conocidas unas 1.800 especies distintas. Poseen una estructura social muy desarrollada en sus nutridas colonias. Su movilidad geográfica es asombrosa dado que los adultos pueden llegar a tener alas. Desde que son larvas están armadas con potentes mandíbulas que continúan desarrollando hasta que llegan a la fase adulta, y que pueden perforar inclusive el hormigón (Figura - 3, A). Mediante ellas cavan sus galerías, paralelas a las fibras de la madera, alimentándose de la celulosa y la lignina contenida en la albura y en el duramen. Viven muchos años. Las especies más importantes y conocidas son la Criptotermes Brevis y la Reticulitermes Lucifugus Rossi.[5]

 

- Insectos de Ciclo Larvario

Cerambícidos: Se conocen dos grupos, siendo el más conocido el Hylotrupes Bajulus (Figura - 4, C) o capricornio doméstico. De color pardo-negruzco, posee potentes mandíbulas que devoran la albura de las coníferas de donde extraen las proteínas (excavando túneles de unos 6 mm. de diámetro con paredes estriadas), así como un par de grandes y características antenas. Su longitud oscila entre 10-20 mm. y su vida puede llegar a ser hasta de doce años.

 

Anobidos o Carcomas: De éstos se conocen también varias especies, pero la que a nosotros nos resulta familiar es en Anobium Punctatum (Figura - 4, D), más conocida como carcoma doméstica. La larva posee un tamaño de entre 4-6 mm., color blanco y en su cabeza un "casquete". Se alimenta de casi todas las maderas, a excepción de las tropicales o el duramen del roble debido a su extrema dureza. Practica galerías circulares u ovales de 2-3 mm. de diámetro. Los parámetros ambientales son muy importantes para su ecosistema, siendo favorable para ellas ambientes cálidos y húmedos como el de nuestras iglesias.

 

Líctidos o Polillas: Atacan a la madera que posee determinadas características para su alimentación (almidón +3% y 6-32% de humedad), con el fin de asimilar las proteínas y el almidón contenidos siempre en la albura de las especies frondosas hasta agotar su valor nutricio. Su ciclo de vida es de entorno a un año habitando dentro de la madera (donde la hembra deposita cerca del exterior entre 20-70 huevos), cavando túneles de 1'6 mm. de diámetro sin necesidad de salir al exterior, lo que hace que su detección sea difícil. Los ejemplares adultos miden entre 3/4-6 mm. y poseen unos jugos gástricos muy destructivos. Son el Lyctus Linnearis y el Lyctus Brunneus (Figura - 4, B).

 

·         Hongos

            Son vegetales inferiores de talla microscópica cuyo cuerpo está formado por filamentos llamados hifas. Se difunden por el aire por medio de esporas de color verde que se producen a millones (polinización Anemófila), y que germinan en cualquier lugar idóneo para su desarrollo al cabo de una hora, repitiéndose el proceso de difusión y nueva germinación. Se alimentan de sustancias orgánicas que transforman. Los que lo hacen de la madera -viva o muerta- se denominan hongos xilófagos y los hay de varios tipos según afecten a ésta, como por ejemplo los cromógenos, que son los responsables de modificar el color de la madera. También llegan a afectar sus propiedades mecánicas y dinámicas. Para la subsistencia necesitan oxígeno, y una adecuada temperatura (20º-25ºC) y abundante agua (humedad ambiente, 50-60% H.R.), y con estas condiciones pueden degradar la madera hasta su total destrucción. Se conocen los siguientes tipos de pudrición[6] por ataque y crecimiento de hongos:

 

- Pudrición azul: Formada por hongos cromógenos y que debe el nombre a su color característico. Afecta a la madera madura y recién cortada, la cual queda debilitada ya que se alimenta de la albura.

 

- Pudrición blanca o fibrosa:  Cuando se ponen en contacto las vigas de un edificio con un lugar húmedo se puede producir este hongo de color blanco que tiene forma de "casco de caballo". Ataca a la celulosa de la que se alimenta, dando como resultado una madera disgregable y de escasa resistencia.

 

- Pudrición blanda: Es una pudrición muy común, ya que se da en maderas en contacto con la tierra y que por lo tanto se encuentran con un exceso de humedad. Los hongos atacan la segunda capa de células para alimentarse con su celulosa, dejando a la madera con una consistencia parecida al queso fresco.

 

- Pudrición negra: Suele darse en la madera procedente de las especies resinosas y es causada por ciertas bacterias que pudren la madera en forma de surco, en las bifurcaciones de los troncos.

 

- Pudrición parda o cúbica: Produce el defecto denominado como cuadratura que consiste en grietas o fendas anchas de color negro, al haber sido disuelta la celulosa de la cual los hongos se nutren. Le sigue una pérdida de humedad, lo que provoca la contracción de la madera. Esta afección tiene la apariencia de ser un defecto de carácter natural.

 

* Agentes destructores ABIOTICOS

            Son las causas de alteraciones producidas por los elementos de carácter natural-atmosférico y que son de índole físico-química. Se conocen como tales:

 

·         Agentes atmosféricos

            Producen el debilitamiento estructural de la madera por exceso de sequedad (climas cálidos) o por exceso de humedad (climas lluviosos y tropicales). En el primero las radiaciones infrarrojas y ultravioletas del sol oscurecen la madera por alteración de la lignina. En el segundo proliferan los hongos como ya vimos, pues el agua mantiene a la celulosa en superficie. En suelos ricos en sales estos organismos nunca pueden llegar a desarrollarse. La madera es más fácilmente alterable cuando es joven (primavera) que cuando ya ha madurado en verano.

 

·         Agentes mecánicos

            Son los que se producen en función de la utilización, la conservación, etc... que se haga de la madera. Siempre se conservará de manera diferente al exterior que en el interior de una vivienda o recinto, así como un pie derecho sustentado o hincado en el suelo que una viga en la pared, etc... Es un apartado casi tan amplio como utilizaciones existen.

 

·         Agentes químicos

            Aparte de por microorganismos (mohos y hongos) que si bien se considera acción biológica, esta alteración se lleva a cabo verdaderamente mediante reacciones químicas, ya que la madera se ve atacada por ácidos y bases. Alteran el tejido leñoso, etc... y exteriormente todas estas afecciones tornan el color exterior de la madera. La humedad excesiva y el Ácido Tánico que la madera contiene (en más cantidad en las frondosas que en las coníferas) puede oxidar los metales en contacto (y también protegerlo en el caso del hierro), manchar la madera y quebrarla por el aumento de volumen que producen los productos resultantes.

 

·         Absorción de agua

            Está en relación con la capacidad de la madera de absorber, retener y expulsar agua (higroscopicidad) en las paredes de las células. Por lo cual la madera se hincha o bien sufre una pérdida o merma. Estos fenómenos están en relación muy directa con la temperatura y la humedad de la zona donde la madera se encuentre, y tan degradante es un exceso como un defecto de ambas como ya vimos. En este sentido se aconseja que la madera no sea expuesta directamente a la luz de sol sin una constante protección.

 

·         El fuego

            La madera es un material combustible por excelencia (4000-4500 calorías/gramo). Su resistencia al fuego es alta, ya que a su mala conductividad térmica se une la presencia de agua en su constitución, lo que la hace aún más resistente hasta que la pierde. En un incendio la madera se quema del exterior al interior, intentado de esta manera proteger su fuente de vida.  

           

8.- Procedimientos de conservación

            La duración natural de la madera se define como la calidad de conservación para un determinado uso cuando no le ha sido aplicado tratamiento alguno. Nada tiene que ver con el tipo madera que se trate, ni tampoco existe relación entre la dureza de un determinado tipo y la duración de la misma, si bien es conocido que la Albura tiene una duración inferior al Duramen. Pero dicha duración sí estará en función del variado grupo de agentes destructores que ya vimos, y la facilidad o no que tengan de actuar y/o atacar a una parte del árbol u objeto, o bien a su totalidad. Y también la resistencia que oponga cada especie.

            Antes de realizar cualquier manipulación sobre el objeto a intervenir, lo primero que haremos será un exhaustivo análisis mediante el cual evaluar su estado de conservación. Esto es, la relación de alteraciones que afectan al objeto, y debido a las cuales se ha visto alterado. Visto lo cual propondremos el o los tratamientos más adecuados.

            Seguidamente iremos limpiando de forma cuidadosa la totalidad de las superficies librándolas de polvo, serrín, restos de xilófagos, astillas, etc... Esta operación se llevará a cabo mediante brochas y pinceles de cerdas adecuadas, y en ciertos casos nos será de gran utilidad un aspirador de intensidad regulable cuya boca se encuentre recubierta con tejido de trama abierta, a fin de evitar la pérdida de pequeños fragmentos que pudieran ser posteriormente repuestos. Es además el momento idóneo para ir retirando elementos ajenos tales como alambres, clavos..., o propios de la madera y que se desprendan con facilidad. También sujetar y proteger momentáneamente aquellos otros que se encuentren peligrosamente agrietados o levantados con claro riesgo de desprendimiento. Las fotografías, esquemas y anotaciones no solamente ahora sino a lo largo del proceso serán de gran utilidad.

            En el caso de que nuestro objeto es y/o ha sido pasto de insectos xilófagos o infección por hongos, procederemos de inmediato a una sedinsectación - desinfección. En una habitación ventilada y protegido el operario con guantes, mascarilla adecuada y gafas de seguridad[7] aplicaremos un producto adecuado a cada caso concreto[8] mediante pincel, brocha, jeringuilla (a través de cada una de las cavidades) o pulverizador. E inclusive y para determinados casos en los que hace falta la máxima eficacia con grandes cantidades de producto debido al precario estado de la madera, los productos pueden ser introducidos mediante presión empleando un compresor y válvulas de ajuste adecuadas. Finalmente encerraremos herméticamente el objeto en una bolsa de plástico de color negro, junto a un recipiente que contenga el producto ya aplicado con el fin de generar vapores tóxicos. El tiempo variará según el tipo y la intensidad de la agresión, aunque entre una semana y quince días puede considerase como un tiempo prudencial. Después habrá que dejar ventilando el objeto durante días antes de proceder al siguiente paso.

            Seguidamente vendrá el proceso de limpieza -siempre y cuando sea necesario-, que indudablemente es una las facetas más delicadas. Nunca utilizaremos métodos ni productos químicos agresivos, aunque pueden llegar a ser necesarios ante materias que opongan extrema resistencia a ser eliminadas por levantamiento, disolución, etc... Antes probaremos aquellos productos que escojamos en un lugar no visible, y esperaremos los resultados. Pero sea cual sea el desenlace, antes de cualquier otra manipulación lo primero que hemos de realizar será un trabajo mecánico por medio de bisturí, espátula, lana de acero con mayor o menor dureza, brochas de fibra de vidrio, etc... Si verdaderamente no resulta eficaz por estos medios, es cuando deberemos aplicar decapantes para eliminar pintura o antiguos barnices ya oxidados[9]. Disolventes para ceras; para manchas grasas o de otro tipo como Acetona, Dimetilformamida, Alcohol Diacetónico o Tolueno; calor puntual mediante espátula, etc... En cualquier caso si llegamos a utilizar cualquiera de estos u otros productos, lo que deberemos hacer al final es una total y completa neutralización, eliminando por disolución todo resto. Emplearemos los disolventes ya vistos o bien White Spirit, e inclusive agua levemente jabonosa rebajada con Etanol y aplicada con cepillo, que luego secaremos a la perfección dejándolo orear en un lugar seco, ventilado y lejos de los rayos solares. A esta última disolución podemos quizás adicionar unas gotas de Amoniaco (NH3) como eficaz limpiador.

            A continuación podemos proceder, por ejemplo, a igualar las abolladuras menos profundas debidas a golpes aplicando humedad en ellas, e ir levantando la madera por medio del calor proporcionado por una plancha. También, eliminar las viejas colas muy endurecidas que malamente unen fragmentos desprendidos hace tiempo. Mediante la aplicación de agua templada dejándola actuar sobre el lugar deseado, embebida en un fragmento de algodón. Los restos de cola inchados por el líquido se eliminan fácilmente de forma paciente a punta de punzón, bisturí, cuter... Los fragmentos sueltos se vuelven a encolar. Pero si el fragmento a adherir se encuentra irrecuperable habrá que sustituirlo por una reproducción realizada en un producto sintético (pasta de madera, etc...), o mejor y más recomendable en el mismo tipo de madera. Los de pequeño tamaño o laminares se pueden adherir sin más utilizando cola blanca (Acetato de Polivinilo), que por precaución llevará incorporado unos centigramos de funguicida: Fenol, Tymol... El mismo producto que utilizaremos para adherir los fragmentos mayores, aunque estos es conveniente que sean reforzados exteriormente mediante uniones (colas de milano...), o interiormente por ejemplo mediante tubillones estriados. Llegados a este punto los conocimientos de carpintería serán de gran utilidad. Durante el secado emplearemos sargentos, fragmentos de muelles, etc... para presionar finalmente el fragmento sobre el objeto, no sin antes haber interpuesto corcho u otras maderas evitando de esta manera dañarlo.

            Las grietas y microgrietas también pueden ser rellenadas, quizás en un afán estético. Inclusive podremos mimetizar visualmente estos rellenos o simples rallados, mediante anilinas, rotuladores, ceras... Aunque justamente muchas veces este efecto se consigue visualizándolas. Por otra parte no siempre en conveniente taponar estos lugares, o al menos no todos. Ya que su presencia además de lo comentado ejerce una muy efectiva función, liberando las tensiones creadas por los movimientos naturales de la madera debido a la anisotropía. Deformaciones, nuevas grietas, desprendimiento de las materias de relleno, etc... son algunos de los efectos que pueden llegar a ocurrir. 

            Finalmente es muy importante una capa de protección que aisle la madera del medio ambiente, impermeabilice y a la vez proporcione un acabado estético. Actualmente existen en el mercado varios productos, inclusive teñidos o que es posible teñir mediante colores al óleo. El producto más tradicional como la cera es precisamente el más recomendable[10], aplicándola sin exceso con a mano “masajeando” las superficies.

            Pero la auténtica conservación de la madera radica en no exponerla a los rayos directos del sol, alejarla de la humedad, evitar cambios bruscos de temperatura, sin polución alguna, e intentar mantenerla entre ± 25º C y ±60% de Humedad Relativa.

 

·         Bibliografía especializada

- Jonson,H.(1994): La madera, Editorial Blume, Barcelona.

- Mourier,H., Winding,O y Sunesen,E.(1979): Guía de los animales parásitos de nuestras casas, Ediciones Omega, Barcelona.

 - Smith, A. (1990): Restauración del mueble de madera, Ediciones CEAC, Barcelona.

- Szent-Ivany,J.J.H.(1969): “Identificación de los insectos dañinos y la manera de combatirlos”, La Conservación de los Bienes Culturales, Museos y Monumentos IX, Paris, pp.57-75.

- VV.AA.(1985), La madera en la conservación y restauración del Patrimonio Cultural, Ministerio de Cultura, Madrid.

- ____ (s/f): Manual para la protección de la madera, Xylazel s.a., Porriño.

 

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[1]

[2] La Figura 1 – D representa la sección anatómica aumentada de la membrana celular de la celulosa: (1) pareces intercelulares, (2) pared primaria, (3) y (4) pared secundaria, (5) pared terciaria, (6) lumen.

[3] Alteración producida por acción del agua retenida en una determinada cavidad, al ser transformada en hielo y aumentar por este efecto su volumen.

[4] En la Figura - 3, D se representa el ciclo vital de un insecto xilófago desde la deposición del huevo (a), fase larvaria (b), y desarrollo de la pupa (c). En la etapa madura (d) perfora un agujero para salir al exterior y reproducirse.

[5] En la Figura - 3, B podemos identificar de esta última especie a un rey alado (a), obrero (b), soldado (c) y larva (d).

 [6]Se denomina "pudrición de una madera" a la descomposición de la savia debido a lo cual adquiere diversas coloraciones.

[7] Sería conveniente que estas medidas de seguridad fuesen tomadas desde el mismo momento que procedemos a la primera limpieza, evitando fundamentalmente la ingestión de bacterias y microorganismos presentes en el polvo, hongos, etc... evitando infecciones de tipo alérgico.

[8] Deberemos tener mucho cuidado cuando entre otras cosas fumiguemos maderas que se encuentren pintadas, ya que podemos perder irremisiblemente la decoración, debido a que puedan actuar también como diluyentes o decapantes bien por acción directa e inclusive sus vapores. Haremos previamente una pequeña prueba en un lugar recóndito. En caso afirmativo, previamente limpiaremos y luego consolidaremos.

[9] Cloruro de Metileno en gel, Isopropanol + Tolueno al 50%, White Spirit + Etanol al 50%, Dimetil + Xilol al 50%, Metil-etil-cetona + agua al 50%...

[10] Puede ser también una mezcla de ceras Víegen, Carnauva, Microcristalina... en Esencia de Trementina.