Anatomía cardiaca

 

 

EL CORAZÓN

 

    Las funciones fundamentales del aparato circulatorio son la nutrición, la integración y la termorregulación de los distintos aparatos y sistemas del organismo. El corazón es el órgano central del aparato circulatorio comportándose como una bomba aspirante e impelente. Los tubos que surgen del corazón son arterias que llegan a los tejidos donde terminan originando capilares arteriales. Las venas son vasos que retornan sangre al corazón desde los capilares venosos. Arterias y venas son independientes de la sangre que llevan existiendo arteria que portan sangre "venosa" y viceversa. En el organismo existen dos circuitos sanguíneos. El primero constituye la circulación mayor o sistémica, donde la arteria aorta reparte la sangre a todos los órganos y tejidos y cuya función principal es la nutrición. El otro circuito del que hablamos lo constituye la circulación menor o pulmonar, al servicio de la hematoxis (intercambio de sustancias gaseosas) y en el cual está involucrada la arteria pulmonar.

    El corazón está ubicado en el mediastino medio y es responsable de la impulsión de la sangre a los pulmones y al resto de órganos y tejidos de nuestro cuerpo. Desde que el corazón comienza a latir entorno al final de la cuarta semana de desarrollo intrauterino no para de hacerlo durante toda la vida del individuo. Este aspecto supone una de las grandes dificultades que impedían el desarrollo de la cirugía cardíaca hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando se desarrolló la circulación extracorpórea. El corazón humano es doble, es decir, hay un corazón derecho y un corazón izquierdo cada uno con dos cavidades, una de ellas colectora de sangre y la otra eyectora. El corazón izquierdo y derecho están separados entre sí por un tabique.

   

Figura 1. Esquema de una visión anterior del corazón en una sección frontal mostrando sus cuatro cámaras,

el origen de las arterias pulmonar (azul) y aorta (rojo) y la desembocadura de las venas cavas

(en azul a la izquierda de la imagen) y pulmonares (en rojo a la derecha de la imagen).

 

     Las dos cavidades colectoras de sangre se conocen como aurículas o atrios y las dos eyectoras como ventrículos. La aurícula derecha colecta la sangre empobrecida en oxígeno a través de las venas cavas, sin embargo es importante recordar que poco antes de drenar en la aurícula derecha la vena cava inferior ha recibido la desembocadura de la vena hepática con sangre enriquecida en nutrientes. Por lo tanto la sangre pobre en oxígeno pero rica en nutrientes pasa al ventrículo derecho, el cual la impulsa por la arteria pulmonar a los pulmones. Allí esta sangre se llena de oxígeno y regresa al atrio izquierdo por las venas pulmonares, pasa al ventrículo izquierdo, el cual impulsa esta sangre rica en nutrientes y en oxígeno a circular por todo nuestro organismo. Todo este circuito en el corazón es regulado en su tránsito por dispositivos valvulares. Así las válvulas tricúspide y mitral regulan respectivamente el paso de sangre de aurícula izquierda y derecha a sus correspondientes ventrículos, y las válvulas aorta y pulmonar regulan el paso de la sangre al circuito sistémico y a los pulmones respectivamente.

    Las aurículas presentan una pared muy delgada en comparación con los ventrículos aunque su capacidad contráctil posee una alta relevancia fisiológica. Así esta capacidad contráctil entre otras funciones evita que la sangre se remanse pudiendo provocar coágulos en su contacto con la superficie auricular que puedan llegar a transformarse en émbolos. Estos coágulos formados en la aurícula derecha pueden causar embolias pulmonares, mientras que coágulos originados en la aurícula izquierda pueden causar embolias en cualquier otra parte de nuestro organismo, como por ejemplo embolias cerebrales.

    Los ventrículos presentan paredes mucho más gruesas, con una capacidad contráctil que les lleva a trabajar a una presión aproximada de 30 mm Hg en el caso del ventrículo derecho, para enviar sangre a los pulmones, y de unos 120-150 mm Hg el ventrículo izquierdo, para impulsar la sangre a todo el resto del organismo. Esto hace que la pared ventricular derecha sea menos gruesa a su vez que la pared ventricular izquierda como se observa en un corte transversal a nivel de los ventrículos (Figura 2).

 

    

Figura 2. Esquema  y sección de un corazón humano a nivel de los ventrículos en un corte transversal

visto desde abajo. El ventrículo izquierdo muestra claramente mayor grosor.

 

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