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(www.nodo50.org/csca)
Tomando como referente moral e histórico la Alianza y
el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1936, un amplio grupo de personas
relacionadas con la literatura, el arte y la ciencia hemos decidido promover una
Alianza de Intelectuales Antiimperialistas con objeto de analizar y afrontar de
forma colectiva la gravísima situación mundial generada tras el 11-S. (...)
Quienes firmamos este manifiesto fundacional conminamos a escritores/as,
artistas, profesores/as, científicos/as e investigadores/as a asumir la gravísima
responsabilidad de contribuir a la comprensión y la transformación de un mundo
azotado por la guerra, el hambre, la opresión y la injusticia. (...) El Imperio
ha declarado la guerra a quienes nos oponemos a sus planes de expolio y
exterminio. Y tenemos que resistir con nuestra unión y contraatacar con
nuestros instrumentos de trabajo: las ideas, las palabras, las imágenes...La
humanidad está siendo arrastrada hacia una catástrofe material y moral sin
precedentes.
La
sedicente "cruzada contra el terrorismo" emprendida por el Gobierno de
Estados Unidos y sus aliados, cuyo próximo capítulo pretende ser la invasión
de Iraq, no es más que una nueva y desmedida agresión imperialista cuyo objeto
es consolidar a cualquier precio la hegemonía estadounidense, fortaleciendo a
Israel y debilitando a los países árabes e islámicos que pudieran representar
una amenaza para el sionismo.
Consideramos,
por tanto, imprescindible llevar a cabo un amplio debate sobre la situación
mundial generada tras los acontecimientos del 11-S y plantear una alternativa al
discurso oficial, que oculta o falsea la información y tiende a criminalizar
toda forma de disensión o protesta.
En
este sentido, la responsabilidad de quienes hemos hecho de la cultura y la
comunicación nuestro oficio, es especialmente grande, puesto que el
imperialismo pretende sustituir la libre circulación de ideas por un
"pensamiento único" administrado desde el poder, con objeto de
enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable brutalidad de sus
medios.
Los
intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del término), en
función del privilegio que supone el acceso al conocimiento y a los
instrumentos necesarios para elaborarlo, tienen una responsabilidad tan específica
como grave: la crítica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el
poder, la denuncia sistemática de sus mentiras, sofismas y tergiversaciones. No
podemos olvidar que el término "intelectual" va unido desde su mismo
origen (caso Dreyfus) a la idea de lucha, de refutación del discurso dominante,
de defensa de la justicia frente a los abusos del poder.
Por
ello, tomando como referente moral e histórico la Alianza y el Congreso de
Intelectuales Antifascistas de 1936, un amplio grupo de personas relacionadas
con la literatura, el arte y la ciencia hemos decidido promover una Alianza de
Intelectuales Antiimperialistas con objeto de analizar y afrontar de forma
colectiva la gravísima situación mundial generada tras el 11 de septiembre de
2001.
Porque
no es suficiente que cada cual oponga su trabajo individual a la máquina de
guerra y represión puesta en marcha por el imperialismo: solo mediante la unión
y la coordinación, primero a nivel estatal y luego internacional, podremos
detenerla.
Hacemos
nuestro el llamamiento NION (Not In Our Name) de los y las intelectuales y
artistas estadounidenses que se niegan a permitir que su Gobierno lleve a cabo
en su nombre sus planes de expolio y exterminio. Nosotros y nosotras también
nos negamos a que los Gobiernos de la Unión Europea apoyen en nuestro nombre la
sangrienta "cruzada" del imperialismo estadounidense. La guerra no es
inevitable, como pretenden hacernos creer sus promotores y beneficiarios. La
guerra es el fracaso de la política y de la razón, la derrota de todos los
pueblos que se ven envueltos en ella; sólo beneficia a las grandes
multinacionales, a sus políticos a sueldo y a los organismos a su servicio,
como la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional o el
Banco Mundial, que sacrifican el bienestar, la salud, la libertad y la vida de
millones de personas a los intereses de los ricos.
Hacemos
nuestra la lucha de los multitudinarios movimientos sociales que a la denominada
"globalización" oponen su proyecto de universalización de la
solidaridad y de la cultura. Es una insoslayable responsabilidad de la izquierda
implicarse en los pujantes movimientos de denuncia y de desobediencia civil que
buscan nuevas formas de superar la barbarie capitalista y nuevos caminos hacia
una democracia realmente participativa.
Los
y las firmantes de este manifiesto fundacional conminamos a escritores/as,
artistas, profesores/as, científicos/as e investigadores/as a asumir la gravísima
responsabilidad de contribuir a la comprensión y la transformación de un mundo
azotado por la guerra, el hambre, la opresión y la injusticia. Cada libro, cada
artículo de opinión, cada comentario, por pequeño que sea, refuerza o
debilita el discurso dominante, en un momento en que la dominación se ejerce
mediante el discurso tanto como mediante las armas. Porque, con la complicidad
de los medios de comunicación, el poder inunda las mentes de consignas explícitas
e implícitas, de promesas que no cumple y presuntas amenazas de enemigos
construidos a la medida de sus intereses. Modela el imaginario colectivo a su
antojo y conveniencia. Consuma la corrupción política, económica y jurídica
con la corrupción semántica.
Exigimos,
por tanto, a quienes trabajan en los medios de comunicación de masas, el
cumplimiento de su compromiso deontológico con la objetividad informativa. Los
informadores pueden y deben negarse a difundir noticias falsas o tergiversadas,
del mismo modo que los militares tienen el irrenunciable deber de negarse a
cumplir una orden injusta.
Los
y las abajo firmantes nos comprometemos a apoyar con nuestras palabras y
nuestros actos a las innumerables víctimas del imperialismo y de la
"globalización" neoliberal: los pueblos desposeídos y pisoteados de
todo el mundo, así como las bolsas de marginación y pobreza de los países
presuntamente desarrollados, que un dramático flujo de inmigrantes perseguidos
por el hambre y la injusticia acrecienta sin cesar.
Combatiremos,
sí, el terrorismo, pero empezando por sus formas más abyectas e intolerables:
el terrorismo de Estado y el terrorismo del capital. Las torturas y malos tratos
en las comisarías y en las cárceles, la brutalidad policial en la represión
de las manifestaciones, la pena de muerte, la explotación despiadada de los
recursos naturales y humanos, los embargos genocidas, las incursiones militares
contra poblaciones indefensas: ésos son los más graves atentados terroristas
contra la libertad, la dignidad y la vida. Hasta que no acabemos con ellos, no
podremos hablar de democracia, ni siquiera de civilización.
El
Imperio ha declarado la guerra a quienes nos oponemos a sus planes de expolio y
exterminio. Y tenemos que resistir con nuestra unión y contraatacar con
nuestros instrumentos de trabajo: las ideas, las palabras, las imágenes... La
guerra total desencadenada por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados se
libra en muchos frentes, en todos los frentes, y uno de los más importantes es
el lingüístico. Si quienes hemos hecho del pensamiento nuestra herramienta y
nuestra arma, no salimos al paso de los que pretenden detener el flujo de las
ideas y convertir las palabras en instrumento de opresión, ¿quién lo hará?
Bush
lo ha dicho de forma inequívoca: "Quien no está con nosotros, está
contra nosotros". Y su declaración de guerra puede y debe convertirse en
nuestra propia consigna sin más que invertir el orden de los términos: quien
no está contra ellos, está con ellos. Quien no se opone abiertamente a sus
actos criminales y a sus falsas palabras, los apoya con su silencio. Y el
silencio es la cobardía de los intelectuales. Cobardía que en circunstancias
como las actuales se convierte en imperdonable vileza, en alta traición a la
cultura y a la humanidad.
Nuestro
enemigo, el enemigo de los pueblos del mundo, tiene la segunda arma más
poderosa: el dinero. Pero nosotros tenemos la primera: la razón.
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El
Manifiesto ha sido presentado esta mañana por José Luis Sampedro, Juan Madrid
y Gloria Berrocal.
La
idea es recoger las adhesiones de los "trabajadores de la cultura y la
comunicación" y convocar acciones. El Comité de Solidaridad con la Causa
Árabe trabaja en paralelo en acciones concretas contra la guerra.
Aunque
el sitio de referencia del Manifiesto es www.pi21.org/pi.asp?pi=36
os recomiendo que lo consultéis en la página del Comité, www.nodo50.org/csca,