Anatomía cardiaca

 

      

EL PERICARDIO

 

 

    El pericardio es una cubierta fibroserosa que tapiza el corazón y el origen de los grandes vasos. Está constituido por dos láminas:

Pericardio fibroso: es la hoja más superficial, muy fibrosa y bastante compacta, que se fija a estructuras vecinas mediante refuerzos conectivos basados en condensaciones fibrosas o engrosamientos del propio conectivo del mediastino. Estos refuerzos principalmente están establecidos entre el pericardio y el centro tendinoso del diafragma y el esternón (ligamentos esternopericárdicos). Esta hoja es la responsable de mantener fijo el corazón en su sitio y evitar que baile en el espacio mediastínico durante sus movimientos. El pericardio fibroso termina continuándose con la adventicia de los grandes vasos llegando a tapizar unos centímetros a estos, un poco más allá de su desembocadura u origen en el corazón.

Pericardio seroso: es doble con una hoja tapizando el miocardio conocida como hoja visceral (es lo que hemos denominado epicardio), y una hoja menos gruesa, más tenue que la anterior y adosada fuertemente a la otra lámina que constituye el pericardio (el pericardio fibroso) denominada hoja parietal. Como en todas las serosas sus dos hojas presentan unas regiones de continuidad entre ellas que se denominan líneas de reflexión del pericardio.

  

   

   

Figura 25. En la imagen de la izquierda podemos apreciar el corazón en su saco pericárdico apoyado sobre el diafragma, tras retirar el pulmón derecho en esta visión ligeramente lateral. La imagen de la derecha

corresponde a un esquema donde se han representado en amarilla los refuerzos tendinosos de sujeción del corazón.

 

    

    Las dos hojas del pericardio seroso delimitan entre sí un espacio virtual conocido como la cavidad pericárdica, que contiene entre unos 30 a 50 ml. de líquido pericárdico secretado por las células mesoteliales que constituyen la serosa. Este espacio y su contenido líquido es vital para un correcto deslizamiento del corazón durante su funcionamiento. Puede presentar una serie de alteraciones debido a cualquier tipo de afección como la pericarditis (hidropericardio: si existe un exceso de líquido e esta cavidad; hemopericardio: cuando aparece sangre acumulada en el espacio pericárdico frecuentemente tras la infartación del miocardio; neumopericardio: cuando aparece aire generalmente a causa de traumatismos; piopericardio: si existen acumulaciones purulentas). Las alteraciones en el pericardio impiden el correcto funcionamiento de la dinámica del corazón.

    Las líneas de reflexión del pericardio seroso aparecen en dos zonas: el pedículo arterial y el pedículo venoso. En el pedículo arterial, aunque la zona de reflexión es bastante compleja podemos resumirla diciendo que se extiende por delante y por detrás de la arteria aorta ascendente y la pulmonar respectivamente. En el pedículo venoso se suele decir que tiene forma de H con la rama vertical derecha rodeando los pedículos de las venas pulmonares derechas y de las venas cavas, bastante más larga que la rama izquierda que tan sólo aparece rodeando los pedículos de la venas pulmonares izquierdas. Ambas ramas están unidas por una línea de reflexión horizontal que es el lo que conocemos como mesocardio.

   

Figura 26. Esquemas del corazón y su saco pericárdico parcialmente resecado para reconocer los

senos pericárdicos y las líneas de reflexión del pericardio.

 

    En la cavidad pericárdica existen zonas más ensanchadas que el resto y que son zonas donde tiende a acumularse más líquido pericárdico en situaciones anómalas. Destacan los senos oblicuo y transverso.

El seno oblicuo (o de Haller) presenta unos límites que se extienden entre las venas pulmonares lateralmente, el mesocardio por encima, la aurícula izquierda por delante y el pericardio parietal por detrás. A través del seno oblicuo el corazón y en concreto la AI se relaciona con el esófago.

 El seno transverso (o de Theile) se limita entre el tronco de la arteria aorta y pulmonar por delante y las dos aurículas y la cava superior por detrás. El límite superior es la arteria pulmonar derecha, vaso que realmente crea el seno.

 

 

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